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La Carta Laudato Si’ de Papa Francisco recibió la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento que otorga el Senado argentino

Publicado: Viernes, 10 Junio 2016

 

cepasLa encíclica Laudato Si´ del Papa Francisco fue distinguida el martes 7 de junio de 2016 con la Mención de Honor “Domingo Faustino Sarmiento” del Honorable Senado de la Nación por iniciativa del Senador Nacional por Catamarca Dalmacio Mera, a partir del llamado a la “acción concreta” que esta carta hace sobre el medio ambiente.

Como presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, recibió el galardón monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú. Las siguientes fueron sus palabras de agradecimiento:

“Muchas gracias por la invitación. Quisiera simplemente destacar dos aspectos de la encíclica que me ha costado mucho seleccionar.

Uno tiene que ver con el aspecto religioso. Quien la ha escrito es el Papa, el obispo de Roma, y él en uno de sus números nos dice que ‘para la tradición judío-cristiana, decir «creación» es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado’. (Laudato si’, n. 76).

Y en esto nos unimos a varias tradiciones religiosas, a pueblos originarios de nuestro continente y otros lugares del mundo. Vemos en la naturaleza un proyecto de amor, un proyecto de amor de Dios. Por eso es tan importante y en la enseñanza que tenemos nosotros acerca de la creación decimos que Dios antes de revelarse a los seres humanos por medio de palabras se ha revelado a través de la belleza de la creación.

En este sentido, el mundo entero es un lenguaje del amor de Dios es como un libro sagrado en el cual también podemos leer el amor que Dios nos tiene. En esto yo quisiera señalar una incoherencia, al menos de parte de nosotros los católicos. Si encontramos un atentado contra alguna Biblia o alguno de los libros sagrados, protestamos inmediatamente porque eso es avasallar la libertad religiosa de una corriente religiosa. Y deberíamos protestar de la misma manera cuando se avasalla el libro sagrado común a toda la humanidad: cuando se trata mal a la creación y la naturaleza entera. Por eso, cada pérdida de biodiversidad, cada pérdida de una especie es como una suerte de mutilación del plan de Dios y, podemos decir también, de mutilación de la vida digna de cada ser humano.

 

Lo segundo que quisiera destacar de la encíclica es su mensaje social, político y económico. No por ser un libro, un texto de origen religioso deja de tocar los aspectos que nos unen a todos nosotros como humanidad y como sociedad. Vivimos en una sociedad atravesada por una grave inequidad. Solamente la inequidad de tipo energético: podemos decir que el 20% de la humanidad acapara el 80% de los recursos energéticos disponibles en el planeta. Es como si de pronto, para graficarlo entre nosotros, estas primeras dos filas de aquí hubieran venido y por prepotencia se hubieran agarrado 3 sillas cada uno para poner sus manos y sus pies echados mientras los demás tienen que compartir entre 3 una silla o una banqueta. Esa es la inequidad que hoy vive el planeta. Una inequidad que también se da entre nosotros, porque también en nuestra sociedad argentina hay quienes viven en un consumismo derrochador mientras que hay mucha gente que no tiene siquiera el acceso al agua potable, a las cloacas, a una vivienda digna.

El Papa es muy claro acerca de lo que implica el cambio climático y el mal uso de la naturaleza. Es una mala distribución de los bienes que deberían ser disponibles para todos pero que están siendo acaparados injustamente por una pequeña parte de la humanidad que no solo acapara sino que también destruye, contamina y hace que se pierda buena parte de lo que debería ser usado para la felicidad de todo el planeta.

La encíclica plantea no sólo los derechos humanos sino también los derechos de los pueblos tomando entonces del avance más importante que ha habido en las últimas décadas en torno a la reflexión y a los acuerdos internacionales acerca del reconocimiento de los derechos, como decía, no solo de las personas sino también de los pueblos y de las comunidades. Y vuelve a centrar algo que es fundamental: en el centro de la actividad económica debe estar la persona humana y no el lucro. Sin duda, que las empresas tienen que tener una actividad lucrativa y rentabilidad, pero sin duda también que eso debe estar al servicio del ser humano. En el centro de la economía debe estar el derecho de las personas y los derechos de los pueblos. Sin este cambio desde la raíz del sistema económico será imposible cualquier cambio de mentalidad y cualquier cambio en las condiciones de producción que nos están llevando a la destrucción.

Por eso Francisco, no sólo nos plantea una imagen hermosa y bella acerca del Cántico de las Creaturas en San Francisco de Asís sino que también nos llama a una conversión ecológica, a un cambio de mentalidad y a un cambio de corazón. Mientras que no logremos que haya justicia y equidad, mientras no logremos que haya un paradigma distinto a los modelos de desarrollo seguiremos yendo hacia la destrucción de las especies, hacia la injusticia y hacia la muerte ──actualmente── de buena parte de la humanidad sumergida en la pobreza, descartables y dejados de lado.

Por eso los invito y me invito no solo a expresar preocupación frente al deterioro de la creación sino también a renovar nuestro compromiso de la opción por los pobres, de los descartables, y lograr que este mundo sea equitativo.

Como alguna vez dijo Mahatma Gandhi: ‘El planeta alcanza para el bien de todos pero no para la voracidad de unos pocos’. Así que, pongámonos en camino y logremos una sociedad que sea más justa, más fraterna y m solidaria”.

Durante el acto llevado a cabo en el Salón de las Provincias, el senador Mera destacó al Senado como el ámbito propicio para poder compartir entre los diferentes credos, pensamientos políticos y representantes de diversos países la toma de conciencia de los problemas que causa la acción humana en al ambiente y que genera graves consecuencias como el cambio climático: “Debemos reconocernos todos como contaminadores y pensar que en la actitud cotidiana está el cambio. Esta confraternidad a través de la Laudato Si´ nos convoca, nos interpela y nos provoca para que sigamos el camino correcto”. Y agregó: “Todos los males que nos afectan recaen sobre los más pobres, el Estado debe estar siempre del lado de los más vulnerables, no hay opción” (…), “la encíclica Laudato Si´ nos habla de un mundo en tensión permanente entre la producción y el trabajo, entre el medio ambiente y la industria, por eso debemos escucharnos entre todos porque no tenemos mucho tiempo”.

De la entrega de la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento participaron los embajadores de Australia, Marruecos, Perú y Costa Rica, representantes de diferentes credos religiosos como el Judaísmo, la Iglesia Apostólica Armenia, el Islam, el Budismo y la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, quienes expusieron sus experiencias y compromisos frente al gran desafío que convoca la Laudato Si´que no es más que el cuidado de la casa común, nuestro planeta. A ellos se sumaron legisladores nacionales, intendentes, representantes de universidades nacionales, ONGs, empresarios e instituciones con un fuerte compromiso en su accionar diario por el cuidado del medio ambiente.

Esta iniciativa fue declarada de interés por la Cámara Alta y contó con la adhesión del Presidente Provisional del Senado Federico Pinedo y los Senadores Rodolfo Urtubey, Oscar Castillo, Silvina García Larraburu, Guillermo Pereyra, Silvia Giacoppo, José Ojeda, Marcelo Fuentes, Liliana Negre de Alonso y Julio Cobos.

Este informe fue realizado con el valioso aporte del Equipo de Ceremonial de la vicepresidenta de la Nación, Lic. Gabriela Michetti, y del Equipo de Prensa del senador Mera.

Las fotos son gentileza del Departamento de Fotografía de la Dirección de Prensa del Honorable Senado de la Nación.

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