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Monseñor Romero, martirizado dos veces

Publicado: Miércoles, 16 Agosto 2017

Reflexión de monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (15 de agosto de 2017)

Hace 100 años nacía un hombre de Dios que haría historia en su país y dejaría huellas en América Latina. El Beato Oscar Arnulfo Romero (Obispo y Mártir) fue dado a luz el 15 de agosto de 1917 en la Ciudad Barrios, Departamento de San Miguel, República de El Salvador. 

Estamos participando en El Salvador de un encuentro de obispos responsables de Pastoral Social y Caritas de los países de América Latina y El Caribe. Nos dedicamos a estudiar los alcances de la Encíclica de Pablo VI Populorum Progressio (Sobre el progreso de los pueblos) y brindamos nuestro homenaje y oración ante la tumba del Mártir que fue asesinado por un sicario mientras celebraba la misa en la mañana del 24 de marzo de 1980. 

Quienes lo habían amenazado pensaron que con el miedo y la extorsión lograrían su silencio. Que con su muerte podrían obrar con impunidad. El arzobispo Romero se jugó por la paz, la verdad, la justicia, los pobres, los que eran torturados y asesinados. 

Pedro y los apóstoles cuando fueron amenazados respondieron que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hc5, 29). 

El Papa envió como delegado suyo para esta celebración al Cardenal Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago de Chile. En una carta que Francisco le escribió se refiere a Mons. Romero como “ilustre pastor y testigo del Evangelio, defensor de la Iglesia y de la dignidad humana”. Nos ha mostrado su “amor por todos, especialmente los pobres, marginados y aislados de la sociedad”. 

En la edición panameña de L’Osservatore Romano del pasado domingo 13 de agosto dedicada a los 100 años de nacimiento de monseñor Romero, el arzobispo de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, monseñor José Domingo Ulloa, expresó —enlazando tiempos eclesiales— que “uno de los patronos propuestos para la Jornada mundial de la juventud, a realizarse del 22 al 27 de enero del 2019 en Panamá, ha sido el beato Óscar Arnulfo Romero (…) Muchos jóvenes van a entrar en contacto con esta Iglesia que siempre ha acompañado al pueblo latinoamericano en todas sus luchas, pero también de esa Iglesia que ha sembrado esperanza en medio de la marginalidad en la que hemos vivido y seguimos viviendo, por las injustas estructuras, que impiden y niegan a grandes sectores de nuestros pueblos una vida digna y con oportunidades. Monseñor Óscar Arnulfo Romero es un santo de nuestros días”. 

Y llevó a su texto una reflexión del obispo beato y mártir del “20 de noviembre de 1977, donde nos coloca a cada uno en nuestro compromiso bautismal como pueblo sacerdotal: «Qué hermoso será el día en que cada bautizado comprenda que su profesión, su trabajo, es un trabajo sacerdotal; que, así como yo voy a celebrar la misa en este altar, cada carpintero celebra su misa en su banco de carpintería; cada hojalatero, cada profesional, cada médico con su bisturí, la señora del mercado en su puesto… están haciendo un oficio sacerdotal. Cuántos motoristas sé que escuchan esta palabra allá en sus taxis. Pues tú, querido motorista, junto a tu volante, eres un sacerdote si trabajas con honradez, consagrando a Dios tu taxi, llevando un mensaje de paz y de amor a tus clientes que van en tu carro».” 

En esa misma edición, la periodista Silvina Pérez rememora la visita que monseñor Romero hiciera a la redacción del semanario durante los primeros días de abril de 1977 reproduciendo la crónica publicada el 29 de mayo de ese año. Allí contextualiza cómo era El Salvador en tiempos de Romero: “Toda la doctrina de la liberación cristiana de Romero se remite a la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi. (…) El 65% de su país era campesino, entre los cuales un 40% de ellos eran analfabetos, más de un 80% no tenían agua ni servicios higiénicos en sus humildes casas y más de un 92% carecían de energía eléctrica. También existía una minoría rica y extraordinariamente fuerte que poseía más del 77% de la tierra. En El Salvador, 2.100 familias tenían tanto como el resto de todas las familias del país. Amenazados. Esa era la palabra habitual que circulaba entre los cristianos de El Salvador”. 

Para comprender cabalmente por dónde pasó la beatitud de este beato que hoy cumpliría 100 años es bueno que traigamos a nuestra evocación la estrecha relación que tuvo con Pablo VI: “El Papa que le nombró en 1970 obispo auxiliar de San Salvador, en 1974 obispo de Santa María y en 1977 arzobispo de la capital. El joven clérigo había estado en Roma, donde había estudiado en la Gregoriana entre finales de los años treinta e inicios de los años cuarenta, ya en plena Guerra. Será precisamente esta formación romana, que le dejó una huella tradicional, la que le permita seguir una veintena de años más tarde el periodo conciliar con confianza en el magisterio. Y precisamente la visión abierta de Papa Montini, que guía con valor y sabiduría el Vaticano II, es la que el sacerdote salvadoreño inicia a acoger”, sintetiza el director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian. 

Le gustaba que le llamaran “el catequista de la diócesis”, y era un apasionado por los niños. Se entregó por entero al servicio de su pueblo. Así era Romero. 

Le dolió la Iglesia, a la que amó. El Cardenal Eduardo Pironio (argentino y en camino a la santidad) fue un amigo que le brindó aliento y consuelo en momentos difíciles. En otra oportunidad (octubre de 2015) Francisco se refirió a que lo mataron dos veces; una con las balas, otra con las calumnias: “una vez muerto fue difamado, calumniado, ensuciado. Su martirio se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y el episcopado”. Se le siguió “lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua”. 

Pero así son los santos, factores de unidad y comunión aun ante el odio de los enemigos. Dan ganas de imitar su entrega y claridad. Acaricio y beso su tumba, su memoria y su vida. 

Mons. Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo

Situación Comunidad Qom

Reunión entre Mons. Lozano con diputados nacionales y dirigentes sociales por la situación de la comunidad Qom.

 

 

Monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal  de Pastoral Social, se reunió con Victoria Donda (Libres del Sur), Alicia Ciciliani (Socialismo), Virginia Linares y Cristina Calvo (GEN), Ricardo Alfonsín (UCR), Alfonso Prat Gay (Coalición Cívica-ARI), María Elena Barbagelatta (Socialismo), Humberto Tumini (Libres del Sur) para interiorizarse del conflicto que está viviendo la comunidad Qom La Primavera  de Formosa.

 

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Reunión con CGT

Mons. Lozano se reunió con Moyano y dirigentes de CGT

 

En el marco de la realización de la Semana Social 2013, el presidente de la Comisión Episcopal  de Pastoral Social (CEPAS), Mons. Jorge Lozano se reunió con dirigentes sindicales.

 El encuentro tuvo lugar en la sede del Sindicato Único de Espectáculos Públicos (SUTEP) y participaron Hugo Moyano, Gerónimo “el Momo” Venegas, el secretario del SUTEP Miguel Ángel Paniagua, y cerca de 40 dirigentes y secretarios generales.

 

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Designación de nuevas autoridades

Designación de nuevas autoridades frente a la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

 

El actual Obispo de la Diócesis Gualeguaychú, Monseñor Jorge Lozano, fue elegido como presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social para el periodo 2011-2014. La designación se conoció durante la asamblea plenaria del Episcopado, que se desarrolló en la casa de ejercicios espirituales "El Cenáculo" en Pilar, Provincia de Buenos Aires, donde además se renovaron todos los cargos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

 

Por su parte,[...] fue designado como Secretario Ejecutivo de la misma, el Pbro. Adalberto Odstrcil.

 

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