Monseñor Romero, mártir y amigo de los pobres y excluidos

Publicado: Martes, 26 Mayo 2015

Eran las 18:25 de aquella tarde del 24 de marzo de 1980. Monseñor Romero celebraba como todos los días la misa en la capilla del hospital "La Divina Providencia" que atiende enfermos de cáncer. Había dedicado la predicación a meditar acerca del sentido de la vida y de la muerte. Promediando la celebración, en el momento de ofrecer el pan y el vino, un francotirador desde la altura de la puerta del templo le disparó al corazón provocando su muerte. Varias veces había recibido amenazas contra su vida. Nos unimos en esta celebración a la Iglesia y al Pueblo de El Salvador en acción de gracias por su Beatificación. La palabra Beato (del latín, beatus) significa “feliz”. Y nuestro hermano Arzobispo fue y es feliz por seguir a Jesús, predicar su Palabra, amar a sus hijos más pequeños.

El Papa Francisco firmó el decreto que reconoce el martirio de Mons. Óscar Arnulfo Romero, esto quiere decir que se declara que fue asesinado por odio a la fe. La palabra “mártir” es de origen griego, y traducida significa “testigo”, y él lo es de la muerte y resurrección de Jesucristo. El  martirio es el punto culminante, pero no debemos dejar de valorar su vida y su obra.

Nació en 1917 en el seno de una familia humilde y trabajadora. Al ser designado obispo en 1970, eligió como lema de su consagración episcopal "sentir con la Iglesia". Y así lo hizo.

Como arzobispo dedicaba buena parte de su tiempo a recorrer los barrios más pobres, visitar las familias, comunidades religiosas. Sus zapatos conocieron el barro de las periferias de la ciudad, impregnándose del olor de los caminos que transitan los pobres. Como decimos entre nosotros, preparaba su predicación “pateando la calle”: "...Por eso le pido al Señor, durante toda la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir con su misión". (23/3/80) Estas palabras me evocaban la expresión del obispo Angelelli, “con un oído en el pueblo y otro en el Evangelio”. Romero también era un hombre de profunda oración. Todos los días se levantaba temprano y dedicaba un buen rato a la meditación de la Palabra de Dios y a contarle al Señor de los rostros con los que se había cruzado. “Hemos de incorporar este valor de la oración, a la promoción Humana, porque si no hacemos oración, miramos las cosas con mucha miopía, con resentimientos, con odios, con violencia; y es solo hundiéndose en el corazón de Dios donde se comprenden los planes de Dios sobre la historia, solo hundiéndose en momentos de oración íntima con el Señor es cuando aprendemos a ver en el rostro del hombre, sobre todo el más sufrido, el más pobre, el más harapiento, la imagen de Dios y trabajamos por él.” (16/10/77)

De esta contemplación del misterio del dolor humano y la hondura del Amor de Dios hablaba nuestro pastor Romero. Por eso su homilía era esperada cada domingo como luz que alumbra el camino a seguir y como bálsamo fuente de esperanza y consuelo.

Su predicación y sus gestos siempre expresaban cercanía ante quienes se sienten que son nada. Su alma supo del dolor por el desprecio a la vida que se palpa en cada guerra. Su pueblo estaba padeciendo en esos años enfrentamientos armados. Se afligía su corazón cuando se anoticiaba de las torturas, de las matanzas de campesinos por reclamar sus derechos. Sufría con la violencia fraticida. "Ojalá me estuvieran escuchando hombres que tienen sus manos manchadas de homicidio. ¡Son muchos, por desgracia! Porque también es homicida el que tortura (...) Nadie puede poner la mano sobre otro hombre porque el hombre es imagen de Dios. ¡No matarás!" (18/3/79)

Romero señalaba y cuestionaba sin realizar una descripción aséptica de la realidad. Denunciaba con firmeza y claridad, sin lenguajes ambiguos o elípticos. Lo suyo no era la “equidistancia” sino la cercanía con los más débiles, los vulnerables vulnerados, los pobres, los campesinos explotados y oprimidos.

Se reconocía profundamente amado por Jesús y en esa certeza apoyaba su esperanza. "A lo largo de la historia nadie conoce un amor, diríamos, tan loco, tan exagerado: de darse hasta quedar crucificado en una Cruz." (23/3/78) Ese amor de Jesús no lo hacía vivir en las nubes, sino que sacudía el adormecimiento de lo que Francisco llama “conciencia aislada” de unos pocos cristianos que llevaban una vida de lujo y despilfarro, indiferentes al hambre y la miseria de los campesinos y trabajadores explotados. Por eso enseñaba que "una religión de misa dominical pero de semanas injustas, no gusta al Señor. Una religión de mucho rezo pero con hipocresía en el corazón no es cristiana". (4/12/77)

Son muchos los temas que abordó en sus catequesis: familia, ancianos, niños, misión de la Iglesia, reforma agraria, oración... A él le gustaba ser llamado "el catequista de la diócesis".(16/9/79) Me contaron que cuando el Arzobispo llegaba a un barrio humilde (como una villa o asentamiento) quienes primero salían corriendo a recibirlo eran los niños. Él tenía una debilidad particular hacia ellos. Una vez predicó: “¡Cuánto vale más para mí que un niño me tenga la confianza de sonreírme, de abrazarme y hasta de darme un beso a la salida de la Iglesia, que si tuviera millones [en dinero] y fuera espantable a los niños!”. (23/9/79)

Siempre buscó la paz y la justicia, y tuvo una firme opción de condena a la violencia. Dirigiéndose al ejército, a la guardia nacional, a la policía, predicó el domingo antes que lo mataran: "En nombre de Dios, pues, y de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión...!". (23/3/80)

Su muerte no fue casual ni al voleo. Quisieron acallar su voz. Y Monseñor Romero no evadió la hora que le tocó afrontar. Contemplando a Jesús sabía que el buen pastor da la vida por el rebaño, no escapa cuando ve venir al lobo. Él sabía lo exigente del seguimiento de Jesús: "Amor a Dios hasta el exceso de dejarse matar por Él; y amor al prójimo, hasta quedar crucificados por los prójimos". (3/7/77).

Demos gracias a Dios por este Pastor que vivió a fondo el Evangelio, y animémonos a mirarnos en el espejo de su vida.


 Mons. Jorge Eduardo Lozano

Obispo de Gualeguaychú y Presidente de la Comisión de Pastoral Social

¿Despenalización SI o NO?

Publicado: Jueves, 19 Marzo 2015

Algunas reflexiones de la Pastoral de Drogadependencia
de la Conferencia Episcopal Argentina ante los proyectos de ley
sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal


Estas reflexiones están inspiradas en los testimonios y preocupaciones que recogemos a diario en los distintos ámbitos de la Iglesia en todo nuestro país.
El tema de la droga genera una enorme preocupación en todas partes, en las grandes ciudades y en los pueblos más pequeños, en las familias con muchos recursos y en las más humildes de nuestra sociedad.
Las familias recurren a nosotros en búsqueda de orientación y consuelo. Muchas veces caen en la desesperación.

Por eso no podemos callar.
Expresamos nuestros pareceres enriquecidos por la experiencia de la Iglesia en todo el mundo. Sí: en todo el mundo.
Así quisiéramos que se interpreten. Como una contribución para encontrar caminos de comunión superadores de una realidad que nos angustia.
Creemos que es a través del diálogo y creando espacios de reflexión en donde cada uno se pueda expresar con auténtica libertad, que encontraremos las verdaderas respuestas a este mal de nuestro tiempo.
De ninguna manera debiéramos mirar al que piensa distinto como un enemigo reprochable con el que ni siquiera hay que hablar. Por el contrario, pensamos que es respetando profundamente los distintos puntos de vista que nos guían, que encontraremos verdaderos caminos de comunión que en definitiva nos ayuden a alejar a toda la sociedad del esclavizante mundo de las drogas.
Y, por sobre y ante todo, queremos recoger y expresar la voz de los más pobres.
Un joven pobre que se droga no se está divirtiendo, no hace fiesta ni se dedica a un uso recreativo: huye hacia adelante para llegar más rápido al día de su muerte.
“En la Argentina, lo que quizás es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales. Es necesario comprender que la vulnerabilidad social aumenta cuando no hay oportunidades de inclusión real; y que, a mayor vulnerabilidad, la brecha entre el consumo recreativo y el consumo problemático se acorta dramáticamente. El joven pobre no tiene de dónde asirse, porque vive la fragilidad en lo escolar, en lo laboral y lo sanitario; en consecuencia, un simple consumo de porro tiende a arraigarse más rápido y con mayor fuerza.” (Fragmento tomado de la nota de opinión del sacerdote José María “Pepe” Di Paola, publicada en el diario La Nación el lunes 28 de mayo de 2012 con el título “La cuestión no es despenalizar”.)

El contexto de la ley
Desde hace un tiempo se escuchan diversas propuestas que promueven la despenalización de la tenencia de drogas para el consumo personal.
Para sostener y justificar esta postura se expresan distintos argumentos, pero el más común es que “la guerra contra las drogas ha fracasado”, el consumo ha aumentado y lo único que se ha logrado es “criminalizar al adicto”.
Entonces se dice que la única y la “verdadera solución” es simplemente “despenalizar”, confiando en que con esta sola medida se resuelve casi todo el problema.  
Sin embargo, como ya ocurrió en otros países, esto favorecería el incremento de las facilidades y oportunidades para obtener estas sustancias y por lo tanto aumentar de esa manera el consumo, más que disminuirlo.
Cabe señalar en este contexto, que llama la atención que cuando se hace un análisis jurídico del problema de las adicciones, no se hayan analizado otras alternativas para atender una problemática tan específica como la creación de tribunales propios, fuera del área penal por ejemplo.

Nuestra realidad
El 25 de Marzo de 2009 el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la Arquidiócesis de Buenos Aires publicó un documento en el que se manifestaba que “la droga está despenalizada de hecho” y nos decían que “la despenalización a nuestro parecer influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen tanto daño”. Y continuaban:
“Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad. Pero intentemos pararnos desde la perspectiva de las familias más vulnerables. Sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia que pide ayuda con el Estado es la justicia. Despenalizar en estas condiciones es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud. La dinámica misma de la adicción lleva muchas veces a hacer cualquier cosa para satisfacer el deseo de consumo. El próximo encuentro entre el Estado y el adicto ya no será en la enfermedad, sino en el delito que a veces nace de ella.(…) Usando una imagen podríamos decir entonces que la discusión sobre la despenalización corresponde a los últimos capítulos del libro y no a los primeros”.
Cuando los legisladores deban meritar sobre los motivos o razones por las que se debería liberar el consumo de cannabis, entendemos que simultáneamente deberían reflexionar si el sistema sanitario de nuestro país se encuentra preparado para enfrentar todo lo que conllevaría poner en práctica tal decisión. Particularmente se ha de tener en cuenta a los más pobres. No se debe legislar para minorías sin tener en cuenta a las mayorías postergadas. Sabemos que las drogas producen impactos diversos según el estado de la salud del consumidor. Quien tiene alimentación adecuada en su infancia, atención médica habitual, dormitorio cómodo y abrigado, recibe las sustancias con serios riesgos para su salud. Pero el daño será mayor en un organismo deteriorado por la pobreza.
Entendemos el espíritu de la mirada jurídica, pero creemos que no es facilitando el consumo, ni haciendo aparecer como que está bien lo que está mal, que vamos a superar este creciente flagelo de las drogas, particularmente en nuestros jóvenes y adolescentes.

Estado - Políticas Públicas - Contexto Social
Es necesario ir a las causas de la cuestión y no solo, a través de una mirada parcial y no integral, a considerar un aspecto del problema: el jurídico.
En este momento, en el que la pobreza y la exclusión persisten en buena parte de nuestra gente, medidas que puedan facilitar el consumo generan confusión y aparecen como a destiempo, desenfocadas de la realidad social.
Las políticas públicas deberían orientar sin lugar a dudas a desalentar el consumo de drogas. Por eso es de la mayor importancia contar con una política de Estado que promueva la educación, la prevención y la salud. Es urgente dar pasos hacia soluciones integrales.
La Ley Nº 26.586 que establece el Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas fue promulgada el 28 de Diciembre de 2009. Es un excelente instrumento para desarrollar un verdadero esfuerzo educativo a nivel nacional. Sin embargo, debemos lamentar que aún no se han dado pasos firmes para su implementación. ¡¡ Es Urgente avanzar en educación y prevención !!
Hoy el mundo se enfrenta a uno de los mayores flagelos que se haya registrado en la historia de la humanidad. No solo por el aumento de las toxicomanías —cientos de millones de hombres y mujeres consumidores— sino también porque el entorno del adicto (principalmente la familia) se ve sometido a sacrificios enormes tanto en la observación diaria del deterioro y la angustia a que se haya expuesto el abusador de sustancias, como así también en la fase de rehabilitación posterior que importa un gran esfuerzo físico y moral de todo el núcleo afectivo primario que debe acompañar esta dolorosa y compleja etapa.

El conocimiento científico
Se ha divulgado de modo confuso que la distinción entre drogas blandas y duras —inclusive algunos gustan denominar “inocuas” a las primeras, también se las describió como “recreativas”— es un primer paso para distinguir lo que debe separarse en cuanto a las restricciones o controles gubernamentales.
Todo parece reducirse a un esquema erróneamente simplificado en el cual la droga es evaluada por comparación con otras sustancias aceptadas socialmente. Así, el caso de los cannabinoides tal vez sea el paradigma de esta situación. Inclusive algunos autores sostenían que el uso de marihuana resultaba menos dañino que la aspirina (Ells, 1992). Hoy sabemos científicamente que no es así y las organizaciones internacionales que estudian seriamente el problema como la UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) alertan, por ejemplo, sobre el uso dañino de la marihuana. Esta Organización de las Naciones Unidas en su Informe Mundial sobre drogas 2011 expresa con toda claridad que cada vez más y más hay evidencias que indican que la intensa exposición al uso de cannabis incrementa el riesgo de desórdenes psicóticos.
Frente al cannabis los adolescentes parecen estar en doble desventaja: son más vulnerables al uso de ella y los efectos sobre las medidas cognitivas son más pronunciadas que en la edad adulta (Arsenault y otros, 2004, Ehrenreich  y otros, 1999; Pope y otros, 2003). La adolescencia es un período crítico para el desarrollo neuronal y existen poco estudios encarados en esta etapa crítica (Mathias y otros, 2010).
Existen, como los señalados, numerosos estudios que desde el conocimiento científico, nos permiten hoy tener clara conciencia de las características complejas que nos plantea el problema de las drogas.
El deterioro de las funciones conductuales durante el manejo de vehículos, las consecuencias durante el embarazo, su relación con la esquizofrenia y los brotes psicóticos y muchos otros han sido claramente estudiados y documentados.

El narcotráfico y los mercaderes de la muerte
El daño que se produce a los adolescentes y jóvenes da cuantiosas ganancias a organizaciones mafiosas que operan en nuestro país. En los últimos años Carteles extranjeros se han instalado entre nosotros. Un crecimiento semejante va acompañado de corrupción e impunidad, violencia y muerte, sobornos y extorsiones, miedo y repliegue de la sociedad, que ya no sabe en quién confiar. La sospecha de corrupción generalizada deja el sabor amargo de abandono y desamparo. Semejante crecimiento no pudo desplegarse sin complicidades de diverso orden en la sociedad y el Estado.
Constatamos mensajes ambiguos. No queremos la droga cerca, se le da vuelta la cara a los adictos, ¿y le vamos a dar más libertad de circulación todavía?
Debemos saber que las leyes cumplen una función pedagógica. ¿Qué enseñanza nos deja darle a las drogas un reconocimiento legal?
No caben dudas de que es necesario redoblar esfuerzos para combatir las redes mafiosas de los mercaderes de la muerte. No hay que darle espacio al narco-negocio. Pero recordando siempre que en el centro del problema está el hombre y sus vínculos. El hombre que necesita encontrar un verdadero sentido a su vida y poder vivirla dignamente con la libertad de los hijos de Dios.

Red social - Solidaridad - Bien común
Hacemos votos para que la sociedad en su conjunto se involucre para formar una verdadera RED SOCIAL que dé respuestas concretas a esta enfermedad de nuestro tiempo.
La lucha contra la droga se gana en la EDUCACIÓN y PREVENCIÓN, creando fuertes vínculos sociales a través de la SOLIDARIDAD y la búsqueda del BIEN COMÚN.
En este camino del Bicentenario del 2010 al 2016 hacemos votos para que fructifiquen los esfuerzos por lograr una sociedad libre de la esclavitud de las drogas y de toda opresión.

Comisión de Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina
4 de junio de 2012

 Referencias
-       Ellard, J. The ninth crusade: The crusade against drugs. Mod Med Aust, 58-68, 1992.
-       Arsenault y col. Causal association between cannabis and psychosis: examination of the evidence Br. J. Psychiatry 184, 110-117, 2004.
-       Ehrenreich y col. Specific attentional dysfunction in adults following early start of cannabis use. Psychopharmacology 142, 295-301, 1999.
-       Kendell R. Cannabis condemned: the proscription of indian hemp. Addictions 98, 143-151, 2003.
-       Mathias y col. A failure to sustain prepulse inhibition in adolescent marijuana users. Drugs and alcohol dependence, 2010.
-       McGrath y col. Association between cannabis use and psychosis related outcomes using sibiling pair analysis in a cohort of young adults. Arch Gen Psychiatry 67, 2010.
-       Shapiro & Buckley Hunter. What every adolescent need to know: cannabis can cause psychosis. J of Psychos. Res. 69, 533-539, 2010.
-       Míguez, Hugo, II Congreso Uruguayo de Neonatología, 2007.
-       Bauer, Gabriela; Ortiz, Zulma, La Nación, 2010.
-       Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Iglesia, droga y toxicomanía, Ágape Libros, 2010.
-       Ley Nº 26.586, Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el consumo indebido de drogas, Buenos Aires, 2009.


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PRENSA Comisión Episcopal de Pastoral Social
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
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Soñar a lo grande

Publicado: Miércoles, 05 Marzo 2014

Soñar a lo grande - Por Mons. Jorge Eduardo Lozano, Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

 

Hace poco escuché que alguien decía que vivimos en un tiempo con “crisis de alegría”. A veces vemos gente con cara larga, como cargando una pena grande; viviendo con cierto sabor amargo. Es cierto que hay preocupaciones objetivas a nivel familiar o social.

 

Pero no menos cierto es que hay lugares en los cuales impera un pesimismo crónico que hasta da un poco de vergüenza decir que uno está bien y se llega a disimular la sonrisa.

 

Una de las causas de la insatisfacción ante la vida está relacionada con el consumismo. Pensar que una marca de ropa o celular va a plenificarte es riesgoso. Porque te promete ilusiones que no puede cumplir. Y no sólo no te colma, sino que te va vaciando. Acerca de personas con alegría nos decía Francisco: "Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo". (EG 7)

 

Además, el deseo consumista nos va aislando de los demás llevándonos a actitudes egoístas e insolidarias: “si yo estoy bien, todo está bien”, y a la inversa, "si yo estoy mal, todo está mal". Una especie de ombliguismo feroz y extremo que nos repliega y encapsula. ¿Sin darnos cuenta?

 

Levantemos la cabeza, miremos alrededor nuestro. ¿Podemos reconocer gente que anda con un rumbo en la vida, que sabe lo que busca? ¿Y constatamos que hay otros que no? ¿Que andan a la deriva?

 

Cuando tenemos rumbo tenemos horizonte, un lugar al cual dirigir nuestros pasos. Y no hablo de lugares geográficos, sino antropológicos y existenciales. Metas que nos proponemos a nivel personal, familiar, comunitario. Pongo algunos ejemplos.

 

A nivel personal puede ser terminar una carrera, conseguir mejor trabajo, superar alguna enemistad o ese vicio con el que hace rato venimos peleando. En lo familiar tal vez nos proponemos mudarnos, tener un hijo, pintar la casa, salir de vacaciones, mejorar el diálogo. A nivel comunitario podemos proponernos pintar la capilla, construir un salón para el barrio, conseguir instalación de cloacas y agua corriente, mejorar la calidad de vida, etc.

 

Cuando tenemos metas, sabemos para qué son los esfuerzos realizados. Y aunque surjan dificultades o desalientos, sabemos cuál es el objetivo y podemos continuar.

 

Cuando no hay metas claras los esfuerzos son dispersos y en direcciones distintas, y terminan llevando al desánimo y al escepticismo.

 

Además de estas metas de corto o mediano plazo, podemos mirar más lejos todavía, y pensar en la vida en plenitud. Todo lo que nos proponemos busca hacernos alcanzar la felicidad. Anhelamos justicia, paz, libertad, y a lo grande; nuestros deseos no se conforman con poco.

 

Tenemos en nuestro espíritu anhelos de plenitud. Así nos creó Dios. Puso en nuestro corazón su aliento de vida.

 

Tener metas a largo plazo nos ayuda a que hasta los pasos más cortos estén bien orientados. Desear “a lo grande” nos hace disfrutar mejor hasta de los gustos más pequeños.

Hoy, 2 de febrero, se conmemora el momento en que la Virgen y San José llevaron al niño Jesús al templo para ofrecerlo al Señor.


El anciano Simeón y la profetisa Ana dicen cosas maravillosas acerca del niño. Dan testimonio del origen y la misión de Jesús, diciendo que es “luz para iluminar a las naciones” (Lc 2, 32). Esta fiesta también se llama "Virgen de la Candelaria", y se la representa a la Madre de Dios con el niño en un brazo y una vela encendida en la otra mano, mostrando que María nos trae a Jesús, la luz que quiere iluminar nuestra vida.

Esclavitudes modernas que sublevan

Publicado: Martes, 11 Febrero 2014
FuenteColumna de opinión de Mons. Jorge Lozano, publicada en diario Crónica | 23/09/2012 
Columna de opinión de monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, publicada en diario Crónica el 23 de septiembre de 2012
 
 
Hoy se conmemora el aniversario de la Ley Nacional Nº 9.143, la primera ley en América que busca proteger a las víctimas de explotación sexual. Fue sancionada el 23 de Septiembre de 1913, hace casi un siglo.
 
 
 
La trata es un flagelo antiguo pero que ha crecido de manera dramática en las últimas décadas.
 
 
 
La globalización, la facilidad en las comunicaciones, las nuevas tecnologías, han servido también para llevar esta preocupación a cada rincón de nuestro país y del mundo.
 
 
 
El modo de captación de las víctimas sigue siendo el engaño con promesas de trabajo y estudio, el secuestro en la vía pública en diversas ciudades, y a ello se ha sumado la búsqueda de contacto por medio de las redes sociales.
 
 
 
El mal no tiene límites fronterizos o tecnológicos.
 
 
 
Cuando hablamos de trata nos referimos al sometimiento de una persona para la explotación sexual, laboral o el tráfico de sus órganos. El organismo oficial dedicado a recibir denuncias por estos delitos –Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas– realizó su informe 2011, destacando que se consignaron 3.398 casos de menores extraviados (201 en la Provincia de Entre Ríos). Si bien se dice que un 70% de ellos se fueron voluntariamente de sus hogares debido al maltrato, el otro 30% no tiene explicación más que la sospecha de haber sido “llevados” contra su voluntad.
 
 
Ésta es una actividad mafiosa tan creciente en el mundo que logró desplazar del segundo lugar en volumen económico al tráfico de armas.
 
 
 
El engaño o el secuestro es el primer paso para adentrarse a un infierno interminable. El segundo paso y los siguientes están cubiertos de violaciones reiteradas, palizas, amenazas a las familias, torturas de las más siniestras. Sus agentes son personajes sin alma, sedientos de dinero y poder, llenos de desprecio por la condición humana.
 
 
 
A las víctimas les dan un nombre distinto y ropa que las deja semidesnudas. Se les obliga a olvidar su identidad y dignidad. Incluso hay lugares que se llaman de “ablande” para doblegarles y prepararles a ser esclavas sin quejarse.
 
 
 
No se les reconocen derechos. Sin justicia todos somos menos humanos y más animales. Cómo será esa vida para que la muerte sea deseada como una bendición y liberación.
 
 
 
Quienes pagan por sexo en esos antros de opresión –llamados con eufemismos tales como whiskerías, bares nocturnos, cabarets, dancings...– son cómplices de esclavitud.
 
 
 
Esta vileza es manifestación de una sociedad enferma que mira para otro lado y justifica con criterios machistas la opresión y el sometimiento.
 
 
 
Las pocas jóvenes que logran ser liberadas inician un largo camino cargado de tropiezos que nunca les devolverá la vida anterior, ni justicia por las vejaciones sufridas.
 
 
 
Algunas organizaciones sociales se encargan de la búsqueda de las víctimas y el acompañamiento. Solemos ver montones de sus rostros en fotos ubicadas en carteleras en las estaciones terminales de colectivos o trenes. Se teme que la mayoría de ellos hayan sido prostituidos o vendidos. ¿Pensaste alguna vez que alguna de esas fotos puede ser de tu hija, tu sobrina, tu hermana? Yo sí.
 
 
 
En la Iglesia este tema nos preocupa y nos ocupa. El próximo martes 25 de septiembre a las 17 hs el cardenal Bergoglio presidirá la 5ª misa por las víctimas de trata y tráfico de personas: “Por Una Sociedad Sin Esclavos, Ni Excluidos” en la Plaza Constitución de nuestra capital.
 
 
 
Muchas son las organizaciones tanto privadas como del estado argentino que dedican esfuerzos para encontrar a quienes se hallan desaparecidos: Missing Children recibe denuncias de desapariciones de niños en el 0800 333 5500 y vía correo electrónico al Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. La Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la Nación tiene a disposición el 0800 333 2877, que corresponde a la división Búsqueda de Personas, y cuyo contacto vía mail es Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
 
 
Viendo a tantos jóvenes en plazas y parques en estos días celebrando la Primavera no pude evitar pensar en quienes están sometidos sin nada que festejar. No podemos quedar cruzados de brazos.
 
 
 
Hablá con tus hijos y vecinos. Si no hay demanda no hay prostitución. Hablá con tu marido, tu novio, tu hijo, tu hermano. Cuidemos a los chicos.
 
 
No podemos quedar indiferentes sabiendo que hay redes internacionales que ofrecen a la Argentina como lugar de turismo sexual infantil. Pagan en dólares y euros cuantiosas sumas de dinero para comprar la integridad de quienes son iguales en dignidad que vos y los tuyos.
 
 
 
El juicio llevado a cabo en Tucumán por el secuestro de Marita Verón –hija de Susana Trimarco– ha dejado en evidencia que las chicas eran trasladadas en los vehículos de fuerzas de seguridad de un prostíbulo a otro, a funcionarios judiciales como clientes, a intendentes y legisladores haciéndose los distraídos. Todos cómplices de aberrantes delitos. Muchos de ellos “consumidores” de prostitución.
 
 
 
Son asesinos de sueños y libertades, criminales de paz familiar, pisoteadores de dignidad humana. Depredadores de inocencia, devastadores de pureza.
 
 
 
Castrados de amor. Tal vez algunos de ellos no tengan condena de cárcel. Pero sí merecen el repudio de la sociedad y ojalá también de sus compañeros.
 
 
 
En estos días conmemoramos los 200 años del éxodo Jujeño, y mañana de la batalla de Tucumán. Epopeyas de un pueblo que luchó por su libertad. ¡Cómo deseo ese espíritu libertario y magnánimo en este Bicentenario!
 
 
 
Claro que estoy muy enojado y dolido. ¿Vos no?
 
 
 
Mons. Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú

Compartimos Preocupaciones - Mons. Lozano

Publicado: Martes, 11 Febrero 2014

Los obispos de la Argentina hemos concluido ayer una semana de trabajo, reflexión y diálogo. Una de las situaciones que suelen estar presentes entre nosotros es la preocupación por el creciente consumo de alcohol y drogas desde edades cada vez más tempranas. 
Recogemos cotidianamente el dolor de familiares, docentes, sacerdotes, comerciantes... que palpan esta realidad en sus barrios y comunidades. 
Quisimos plasmar en una declaración algunas reflexiones, la cual hemos titulado “El drama de la droga y el narcotráfico”. De ese texto te comparto algunos párrafos: 

3) Cuando este mal se instala en los barrios destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos, aleja a los chicos y a los jóvenes de la escuela y el trabajo. Tarde o temprano algunos son captados como ayudantes del ‘negocio’. Hay gente que vende droga para subsistir, sin advertir el grave daño que se realiza al tejido social y a los pobres en particular. 

4) Es alarmante la expansión de las llamadas drogas sintéticas, que se distribuyen en diversos espacios festivos, y nos duelen las conductas autodestructivas en adolescentes o jóvenes que consumen diversas sustancias.

5) Lo que escuchamos decir con frecuencia es que a esta situación de desborde se ha llegado con la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes. La sociedad a menudo sospecha que miembros de fuerzas de seguridad, funcionarios de la justicia y políticos colaboran con los grupos mafiosos. Esta realidad debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Pero también es funcional y cómplice quien pudiendo hacer algo se desentiende, se lava las manos y ‘mira para otro lado’ ”.
Ante esta situación que va dejando un tendal de heridos al costado del camino, aumentando marginación y exclusión, hay gente (bastante) que no se queda de brazos cruzados. Unos cuántos se organizan para buscar caminos de superación en torno a capillas, parroquias y comunidades. Hemos reconocido lo valioso de la tarea que se está realizando. 
Recordemos que el párrafo número 10 de la declaración dice: “San Pablo nos enseña a ‘tener horror por el mal y pasión por el bien’ (Rm 12, 9). Por eso no debemos quedarnos solamente en señalar el mal. Alentamos en la esperanza a todos los que buscan una respuesta sin bajar los brazos:
A las madres que se organizan para ayudar a sus hijos. 
A los padres que reclaman justicia ante la muerte temprana. 
A los amigos que no se cansan de estar cerca y de insistir sin desanimarse.
A los comunicadores que hacen visible esta problemática en la sociedad.
A los docentes que cotidianamente orientan y contienen a los jóvenes.
A los sacerdotes, consagradas, consagrados y laicos que en nuestras comunidades brindan espacios de dignidad humana. 
A los miembros de fuerzas de seguridad y funcionarios de otras estructuras del Estado que aún a riesgo de su vida no se desentienden de los que sufren.
A todos los que resisten la extorsión de las mafias”.
Y, casi al final del mismo texto, decimos:
13) No dejemos que nos roben la esperanza, ni que se la arrebaten a nuestros jóvenes. Cuidémonos los unos a los otros. Estemos particularmente cerca de los más frágiles y pequeños. Trabajemos por una cultura del encuentro y la solidaridad como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna”. 
Este domingo, en todas las misas del país rezamos especialmente por los enfermos con el lema: “Anda y haz tú lo mismo”.

Descargar Declaración 
(*) Monseñor Jorge Eduardo Lozano es obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

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