Semana Social 2014
Mar del Plata - 27, 28 y 29 de junio

 

INFORMACIÓN PARA LA PRENSA
 

 
 

PRIMERA SESIÓN

La Oración Inicial estuvo a cargo de monseñor Antonio MARINO, obispo de Mar del Plata. Se rezó en comunidad la Oración por la Patria. E hicieron uso de la palabra el intendente del partido de General Pueyrredón, Gustavo PULTI y el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel SCIOLI.
Después de un breve intervalo expusieron, el secretario ejecutivo de la Pastoral Social, Pbro. Adalberto ODSTRCIL; el gobernador de la provincia de Córdoba José Manuel de la SOTA; monseñor Jorge CASARETTO y monseñor Jorge LOZANO.
Compartimos algunos textuales de los expositores:

 
 

MARINO: "Nos honran con su presencia los representantes del mundo del trabajo, los empresarios, los políticos, convocados por la Iglesia. En la crisis con Chile, la mesa del diálogo argentino y en otros con menos resonancia, la Iglesia repite su vocación de la cultura del encuentro como le gusta decir a nuestro querido papa Francisco. Bienvenidos que Dios nos bendiga a todos, que podamos trabajar por el bien común y que podamos salir fortalecidos en nuestras voluntades de este encuentro"
Mons. Marino dio lectura a una carta que envió el secretario de estado Vaticano, monseñor Pietro Parolin, en la que envió un saludo de Santo Padre Francisco:
Nunciatura Apostólica, Buenos Aires
Buenos Aires 24 de junio de 2014

Prot. N. 6619/14

Excelencia:
Tengo el honor redirigirme a V.E. para transmitirle el siguiente mensaje los organizadores y participantes de la Semana Social.

< Obispo de Mar del Plata

EL SANTO PADRE SALUDA CORDIALMENTE A LOS ORGANIZADORES Y PARTICIPANTES EN LA SEMANA SOCIAL QUE, CON EL PATROCINIO DE ESA DIÓCESIS Y DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL SOCIAL PRETENDE PROFUNDIZAR EN LA DIMENSIÓN SOCIAL DE LA EVANGELIZACIÓN, PARA QUE ÉSTA NUNCA OLVIDE QUE LA FE EN LA ENCARNACIÓN COMPORTA UN COMPROMISO CONCRETO A FAVOR DE LOS DEMÁS, DE LA FRATERNIDAD Y DE LA JUSTICIA.
ASIMISMO, SU SANTIDAD LOS EXHORTA A QUE TENGAN PRESENTE EN SUS TRABAJOS LA PROMOCIÓN DE LOS LAICOS COMPROMETIDOS EN LOS DIVERSOS ÁMBITOS DE LA SOCIEDAD, PARA QUE, A LA LUZ DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, AFRONTEN LOS PROBLEMAS SOCIALES DE HOY DESDE LA PERSPECTIVA DEL EVANGELIO, SIENDO FERMENTO TRANSFORMADOR EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO MEJOR.
CON ESTOS SENTIMIENTOS, E INVOCANDO LA INTERCESIÓN MATERNAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MATRÍA, EL PAPA FRANCISCO LES RUEGA QUE RECEN POR ÉL Y LES IMPARTE DE CORAZÓN LA IMPLORADA BENDICIÓN APOSTÓLICA

CARDENAL PIETRO PAROLIN
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD>>

Agradezco su amable colaboración, y aprovecho la ocasión para renovarle el testimonio de mi consideración y estima en Cristo.

Emil Paul Tsherrig
Nuncio Apostólico

PULTI: "Tenemos una enorme gratitud por estos 30 años en que se realiza la Semana Social en Mar del Plata. Es un acontecimiento significativo en esta ciudad que es una ciudad de encuentro. La cultura del encuentro es que podamos entender mejor al hermano nuestro que no tuvo las mismas posibilidades, el que no puede gozar de su plenitud. La cultura del encuentro es abrazar al diferente sintiéndonos iguales. El hombre verdadero, concreto, el vecino debe ser el centro de las preocupaciones".

SCIOLI: "El papa Francisco encarna una revolución moral, la Iglesia se encarga de ser un puente entre los ideales de la fe y los que tenemos responsabilidades políticas. Los que estamos en el poder estamos al servicio de nuestra gente. Tenemos una agenda que nos marca el papa Francisco: los flagelos por las nuevas formas de esclavitud, la trata de personas, la violencia de género, el narcotráfico y los adictos como un problema de salud pública. La Argentina necesita de este diálogo social y de esta cultura del encuentro. El papa Francisco es un argentino universal".

ODSTRCIL: "Quiero destacar de programa los ejes de los paneles principales: repensar la cuestión social y el énfasis en la mirada pastoral del Papa Francisco. Los paneles de la tarde retomarán la cuestión laboral y económica vinculadas al desarrollo integral".

DE LA SOTA: "El 8 de mayo, en el documento ‘Felices los que trabajan por la paz’ los obispos hicieron una descripción cruda y real. Yo reclamaría la emergencia de la juventud argentina que se siente ajena a lo que pasa en la Argentina. Es necesario que nos demos cuenta de que la educación es el camino de solución. El futuro de nuestros hijos empieza en el aula. Siempre tomo la definición de justicia social de Lula: hacer justicia social en democracia significa elevar a los de abajo sin dañar a los de arriba; esta es una propuesta que necesita adaptarse para la sociedad. Nos tiene que alegrar reconstruir la familia argentina y no solamente reunirnos para festejar los goles de Messi. Quiero ser parte de los que quieren ser felices trabajando por la paz. Un gobernante no tiene que saber de todo pero sí tiene que saber escuchar".

CASARETTO: "Los obispos de la Comisión de Pastoral Social pensamos y queremos proponer al catamarqueño Fray Mamerto Esquiú como precursor y protector de la Pastoral Social. En un momento como este la figura de él se agranda son tiempos de discusiones y enfrentamientos y estamos en la cultura del encuentro se trata de encontrar políticas de estado que nos pongan en una camino en el que lo esencial nos unifique".
 
 

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Mons. Lozano

Lozano saludo Capitanich

 

Scioli

De la Sota

 
 
 

PONENCIA

 
 

Reproducimos completa la ponencia de Monseñor Lozano:

La enseñanza social de Francisco

"Predica el Evangelio todo el tiempo, si es necesario, usa palabras"
San Francisco de Asís


Introducción
Hace apenas quince meses que fue elegido Papa nuestro querido Cardenal Jorge Mario Bergoglio. En este escaso tiempo ha iniciado varios procesos de cambio que están siendo ponderados positivamente por los que somos hijos de la Iglesia, y también por quienes profesan otras religiones, o se reconocen agnósticos o ateos.
Una de las cuestiones más valoradas (y también resistidas) de su prédica es lo relativo a la dimensión social de la fe. Francisco ha retomado la tradición de sus predecesores con su estilo propio, punzante, directo y cuestionador, provocando adhesiones de los ámbitos sociales más diversos, y cosechando también algunas críticas un poco por lo bajo de algunos sectores económicamente conservadores.
Sus enseñanzas no son elucubraciones abstractas, son reflexiones concretas a partir de la vida de las personas y los pueblos, y de acontecimientos dolorosos. Son catequesis que buscan llevarnos a cambiar actitudes, conductas a nivel personal y también a reformar las estructuras sociales. Debemos acercarnos a ellas como exigentes exhortaciones a la conversión de la mente y el corazón.
El Papa se basa en principios bíblicos explicitados hoy, enseñanzas de los Padres de la Iglesia de los primeros siglos del cristianismo, el Magisterio de sus predecesores y del Concilio Vaticano II, la reflexión teológica, y plantea consecuencias morales para todos los hombres de buena voluntad, o para algunos sectores en particular: empresarios, políticos, trabajadores, dirigentes...

También debemos considerar que a partir de la elección de Francisco, varios planteos surgidos en América Latina que en las últimas décadas habían cobrado un relieve particular, obtuvieron un peso universal más explícito. 
Así ha sucedido con el Documento de Aparecida. En el Sínodo de octubre de 2012 convocado por Benedicto XVI, los obispos de América Latina y el El Caribe (cerca de unos 30) casi todos lo hemos citado en nuestras intervenciones, lo cual mostró un hermoso gesto de comunión, y a la vez suscitó preguntas y consultas de varios Padres Sinodales. 
Recordemos que el Cardenal Jorge Bergoglio fue elegido en Aparecida por amplia mayoría como Presidente de la Comisión de Redacción del Documento Final.
El pensamiento del actual obispo de Roma no comenzó el 13 de marzo de 2013. En él hay una historia que pesa mucho, y a la cual muchos de nosotros hemos tenido acceso, bien por ser testigos, bien por ser connacionales y contemporáneos. 
En estas reflexiones intentaré recoger ciertos temas de la enseñanza social de Francisco. En algunos casos mencionaré apenas unas pocas enseñanzas originales de quien era Arzobispo de Buenos Aires hasta el Cónclave pasado, que fueron recogidas en Aparecida y que son incorporadas ahora al Magisterio Universal. 
Volver a leer a Bergoglio, rastrear su pluma en el Documento Conclusivo de Aparecida, desde allí analizar sus enseñanzas en Río de Janeiro y dejarme sorprender por su magisterio como Obispo de Roma me ha resultado una tarea apasionante. Podremos ver coincidencias que se repiten a lo largo de los años ─sin por eso "acostumbrarnos"─ y novedades que nos conmueven e inquietan. 
Tomaré principalmente pasajes de "La alegría del Evangelio" (Evangelii Gaudium), que si bien no es un documento de Doctrina Social de la Iglesia propiamente dicho, nos acerca importantes afirmaciones. (cfr. EG 184)
Pero Francisco no sólo usa palabras para expresarse, sino también gestos que son enseñanzas que no deben pasar desapercibidas o ser miradas como manifestación simpática de un hombre bueno. Las fotos que veremos reflejar actitudes que no se improvisan. No son actuaciones o impostaciones originales en un escenario nuevo. Es el mismo obispo de Buenos Aires, ahora de Roma, quien expresa y vive su fe. Algunos de estos gestos los podríamos ver como opciones particulares, pero muchos de ellos son parte también del Magisterio Papal. 
Propongo un ejemplo para graficar lo dicho: Que él se levante a las 4 de la mañana a rezar no me obliga a mí a hacer lo mismo. Puedo yo orar mejor a las 6, a las 9, a las 15hs. Pero tener una vida sobria y austera, estar cerca de los pobres, tratar con ternura y misericordia, es enseñanza y obligación para el obispo de Gualeguaychú y los demás, para los sacerdotes, y para los fieles cristianos de todo el mundo. 
Estas actitudes "marcan la cancha", establecen parámetros, orientan y "obligan" en el mejor de los sentidos. 
Me hacía acordar lo que decía San Francisco de Asís a sus frailes: "Predica el Evangelio todo el tiempo, si es necesario, usa palabras". Veamos unos pasajes de su predicación no verbal. 
Veamos ahora parte de su Magisterio verbal o escrito. 
Quisiera aclarar también que no me ubico como quien vive plenamente el Evangelio. Me siento tan pecador como todos. No hablo desde un púlpito de pulcros incontaminados, sino como hermano peregrino con otros hermanos. 
Debo reconocer que muchas veces hemos callado estas verdades por ignorancia, o lo que es peor, por cobardía. Los miembros de la Iglesia (de todas las vocaciones) hemos acorralado al Señor como lo hizo Pedro ("Señor, que no suceda de esa manera" (Mt. 15,22) o lo hemos negado y traicionado. No es mi ánimo señalar con el dedo, sino ponerme ante el espejo de la verdad, y asumir y denunciar mi propio pecado e incoherencia, pedir perdón y renovar el compromiso de seguir los pasos de Jesús. 
Aclarado esto. Avanzamos. 

I Primero, los pobres 
"Tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo" (EG 24)

Hay verdades que de tan obvias se nos pueden pasar por alto. Corremos el riesgo de acostumbrarnos a ellas o "acomodarles el cuerpo", como cuando tenemos una piedrita en el zapato y la ubicamos para que no moleste, para no sentirla. 
El Arzobispo de Buenos Aires varias veces insistía en la enseñanza evangélica de cuidar a los pobres, servirlos, porque en ellos está Jesús. En una misa celebrada en Plaza Constitución para denunciar las diversas formas de trata para la explotación sexual y trabajo esclavo decía: "... venimos a pedirle a Jesús que él, que es Dios y tomó nuestra carne, nos haga llorar por la carne de tantos hermanas y hermanos nuestros que son sometidos". (23 septiembre de 2011)
En el Documento Conclusivo de la V Conferencia General en Aparecida se nos dice que de los gestos y palabras del Maestro aprendemos "su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños" (DA 139). Debemos imitarlo siguiendo sus pasos; "ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano"
. (DA 112) 
El Pontífice argentino en su viaje a Brasil visitó el Hospital San Francisco, dedicado a la recuperación de adictos a las drogas, y llamó a aquel lugar "santuario particular del sufrimiento humano [...] porque en cada hermano y hermana en dificultad abrazamos la carne de Cristo que sufre".
El Santo Padre evocando la Parábola del Buen Samaritano (Lc. 10, 29
-35) nos pide imitar al que sabe "inclinarse sobre quien está en dificultad, porque en él ve el rostro de Cristo, porque él es la carne de Cristo que sufre" (ídem).

En varias oportunidades utiliza esta expresión para referirse a los pobres (enfermos, excluidos, esclavos...) "son la carne de Cristo que sufre". 
A tres días de haber sido elegido Papa, en las palabras dirigidas a los periodistas el 16 de marzo de 2013
, exclamaba: "Ah, ¡cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! La pobreza se aprende con los humildes, los enfermos y con todos aquellos que están en las periferias existenciales de la vida. La pobreza teórica no nos sirve. La pobreza se aprende tocando la carne de Cristo pobre en los humildes, los pobres, los enfermos y los niños".
Y su enseñanza es permanente. En la Exhortación Apostólica "La alegría del Evangelio" con hermosas palabras nos dice: 
Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo". (EG 24) 
Estas actitudes no surgen de una simple constatación numérica ni de una estrategia o cálculo..... "El imperativo de escuchar el clamor de los pobres se hace carne en nosotros cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno." (EG 193)
La opción preferencial por los pobres está vinculada a la fe vivida en esta historia concreta. 
Por eso es indispensable la coherencia para no "quedarnos en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones" (DA 397). Porque "todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo" (DA 393).
Así dirá claramente Francisco que "para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica". (EG 198)
"Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro «considerándolo como uno consigo». Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien." (EG 199) 
Los pobres se nos presentan con rostros bien concretos. Ellos son "los sin techo, los tóxico
-dependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados" (EG 210) Los migrantes... 
Francisco es un hombre de denunciar con claridad las situaciones de opresión. Al evidenciar públicamente las diversas formas de trata de personas nos exhorta: "Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: ‘¿Dónde está tu hermano?’ (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda". (EG 211) 
En un discurso a los miembros de Caritas Internacional, les habló de la crisis global, que se da en diversos órdenes: económico, cultural, de fe…, en esta situación "el hombre sufre las consecuencias de esa inestabilidad. Hoy día está en peligro el hombre, la persona humana. Está en peligro la carne de Cristo. Ojo que para nosotros toda persona y más si está marginada, si está enferma, es la carne de Cristo" (discurso al Comité Ejecutivo de Caritas Internationalis, 16 de mayo 2013). Y les recordaba una predicación de San Juan Crisóstomo: "A qué vienes a adornar la Iglesia y no adornas el Cuerpo de Cristo, que está pasando hambre". 
A los pobres de la Comunidad de Varginha ─la favela que visitó en Brasil el 25 de Julio 2013─ les aseguró: "Ustedes no están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes". Una expresión que muestra compromiso y cercanía.
Y a los trabajadores y desocupados en Cerdeña (22 de septiembre de 2013) les aseguró su "cercanía especialmente a los que sufren".
"Es un mensaje tan claro, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial tiene derecho a relativizarlo." (EG 194) 

II Segundo, los ricos.
"Gente pobre en la calle, y gente rica festejando fastuosamente" (7 de agosto
, 2001) 

a) La indiferencia globalizada 
En la Argentina (y en el mundo) mirar solamente la realidad de los pobres es una observación incompleta, y hasta puede resultar algo ambiguo o engañoso. Debemos referirnos más bien a la riqueza, y a la falta de equidad en su distribución. 
Como suele suceder, las crisis golpean más duramente a los pobres con el flagelo de la desocupación, el hambre, los desalojos… El 7 de agosto de 2001, en la fiesta de San Cayetano, el Arzobispo Jorge Bergoglio predicaba: "Las imágenes contrastantes que usa Jesús en las bienaventuranzas me recuerda a las que vemos en los noticieros: gente pobre en la calle y gente rica festejando fastuosamente, pobres perseguidos por reclamar trabajo y ricos que eluden la justicia y encima los aplauden; gente que llora por la violencia y gente que tira comida". (...)
Nos enfrentamos en América Latina y El Caribe a la amenaza de una cultura que desplaza a Dios y quiere ser "animada por los ídolos del poder, la riqueza y el placer efímero, la cual termina siendo una cultura contra el ser humano y contra el bien de los pueblos latinoamericanos" (DA 13, cfr. también 387).
También se ha observado en el Documento Conclusivo de Aparecida que: "Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos" (DA 62).
Por eso el despilfarro por parte de un escaso número de personas, de los bienes elementales para la vida de muchos, ofende al creador, degrada la dignidad humana y es una expresión obscena de egoísmo y superficialidad. Es una grave injusticia. 

La primera salida realizado por Francisco fuera de Roma fue a la isla de Lampedusa (8 de Julio, 2013). Este fue uno de los gestos elocuentes de su Magisterio. Recordemos la cantidad de episodios de muerte de quienes naufragaron queriendo llegar a la costa escapando del hambre y la destrucción. El 8 de julio pasado el Papa avergonzaba a la humanidad: "La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!". 
Los que mueren son migrantes pobres que anhelan llegar a la costa de otro mundo que los excluye también. Un mundo que permite circular al dinero sin fronteras, pero que levanta muros y coloca alambres de púas para los desposeídos. Ya don Enrique Santos Discépolo en 1930 había anunciado a "la indiferencia del mundo que es sordo y es mudo", ahora también ciego y pseudodistraído. 
Y decía también el Papa: "La globalización de la indiferencia nos hace «innominados», responsables anónimos y sin rostro. ¡La globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar!" ("Llorar por los demás" es una expresión que Bergoglio utilizó varias veces al referirse a los muertos en Cromañón y a las personas en situación de trata).
Poco tiempo después Francisco denunciaba con firmeza la idolatría del dinero y sus consecuencias. El Obispo de Roma predicaba en Cerdeña el 22 de septiembre: "Y nosotros debemos decir «no» a esta «cultura del descarte». Debemos decir: «¡Queremos un sistema justo! Un sistema que nos permita seguir adelante a todos». Tenemos que decir: «!No queremos este sistema económico globalizado que hace tanto daño!». ¡En el centro deben estar el hombre y la mujer, tal y como Dios quiere, no el dinero!"
Y reclamaba entonces: "es necesario quitar centralidad a la ley del beneficio y del rédito y volver a situar en el centro a la persona y el bien común".

b) La idolatría de la avaricia 
Francisco suele describir la situación de inequidad global y aún dentro de las sociedades económicamente más ricas, como una nueva forma de idolatría. Nos dice que en el mundo "hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano." (EG 55). En este párrafo escrito por Francisco hay dos palabras que me resuenan fuertemente, y que dan para pensar mucho: fetichismo y dictadura. Sabemos que nuestro Papa no es de adjetivar improvisadamente.
Es que el drama consiste en que se establece una relación perversa con el dinero "ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades". (Ibíd.) No es la ética o la política quienes imperan en las decisiones de la sociedad, sino los mercados y la bolsa, engrosando de este modo ampliamente los bolsillos de unos pocos. Siempre los mismos pocos.
Sucede que "Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz." (EG 56). Siempre los mismos muchos. En las últimas décadas, debido a los avances de la ciencia y la tecnología, se ha incrementado enormemente la productividad en todos los órdenes de la economía. Sin embargo la acumulación de capitales siempre queda del mismo lado del mostrador. Esto significa en concreto que el mayor volumen de dinero que se obtiene, en lugar de promover programas para terminar con el hambre en el mundo, o erradicar enfermedades evitables que provocan la muerte de millones de seres humanos, se invierte en hoteles de lujo en medio del desierto, o en millones de dólares por pases de jugadores de diversos deportes, o en otro tipo de despilfarro ostentoso.
Son injusticias que claman al cielo. Violencia elegante aceptada en tapas de revistas de sospechosa superficialidad.
Por eso Francisco se refiere también a las llamadas "teorías del derrame" que sostienen que todo crecimiento económico provoca por sí mismo mayor equidad e inclusión social. Nos dice: "Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando." (EG 54). Es decir que cuando la copa se va llenando, en vez de derramar, se cambia el recipiente por uno más grande para seguir acumulando. En buen criollo, "¡Minga derrame!" 
Para que tengamos una idea de lo que esto significa en números, les comparto la siguiente información. Hace pocos meses un informe de Oxfam (agrupación que reúne a varias Ong’s dedicadas a la lucha contra la pobreza) da cuenta de que las 85 personas más ricas del orbe poseen la misma cantidad de dinero que la mitad de los habitantes más pobres del mismo mundo. Es decir, que 3.500 millones de personas todas juntas no suman en sus bolsillos lo que acaparan 85 seres "igualmente humanos". ¿Cómo podemos adjetivar esta proporción? A mí se me ocurren unas cuantas.
La absolutización de las leyes del actual sistema económico ha llevado al rechazo de la ética y a la negación de Dios.
Con cierto aire tanguero que casi evoca al Cambalache, Francisco se lamenta que "La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona." (EG 57). Hablar de Dios también molesta porque Él "es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud." (Ibíd.)
Debemos afirmar con claridad que Dios nos quiere libres.
La religión cristiana nos une a Dios y a los hermanos en un mismo amor. Por encima del ser humano, sólo Dios; que decididamente tampoco quiso quedar por arriba, sino que se hizo uno de nosotros para compartir nuestro camino. San Pablo advertía a los primeros cristianos acerca de "la avaricia, que es una forma de idolatría" (Col 3, 5) porque nos hace valorar más acaparar la riqueza que promover la justicia, y enseñaba a su joven discípulo Timoteo de manera contundente: "la avaricia es la raíz de todos los males"(1 Tim 6, 10). ¡Qué clarita la certeza de Jesús!: "No se puede servir a Dios y al dinero" (Lc 16,13). Claro que ni Él ni los Apóstoles hicieron carreras de grado o postgrado en universidad alguna.
Tengamos cuidado y sabiduría. No sea que por querer ser "libres" de la fe, de la ética y la justicia, terminemos como servidores del dinero y sacerdotes de sus altares.
Esto me da pie para el tercer tema. 

III El cambio de estructuras, o todo sigue igual. 
"La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar" (EG 202)
La asistencia siempre será necesaria, porque en el pobre está la carne de Cristo que sufre (I). La denuncia de la inequidad y la injusticia también son fundamentales (II). Pero sin compromiso de cambio de las estructuras injustas no pasa nada. Puede haber maquillaje superficial, pero no cambios de fondo. 
Francisco hace referencia a la necesidad de transformar la raíz del problema. Ya el Documento de Aparecida había expresado que es urgente "crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales". (DA 384). 
En varias oportunidades el Papa usó la imagen del hospital de campaña en una guerra para graficar la urgencia de la atención de necesidades básicas, y también la exigencia de la promoción humana. 
A los referentes de Caritas Internationalis (16 de mayo 2013) les decía "esta es una guerra cultural que deja muchos heridos al costado del camino. Y la caricia de la madre Iglesia es curar" ( ...) " Y después la caricia en la promoción. Caritas [podemos decir la Iglesia] no es solamente para los primeros auxilios". La caricia está en ambos momentos. Las comunidades cristianas tenemos la tentación de mirar sólo la caricia en la urgencia, y no en la promoción. 
Francisco insiste en este concepto que es fundamental a la hora de mirar la misión de la Iglesia. Comentando la escena evangélica de la multiplicación de los panes, dice: "En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: «¡Denles ustedes de comer!» (Mc 6,37), lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos". (EG 188)
Es una tarea que urge. "La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no sólo por una exigencia pragmática de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que sólo podrá llevarla a nuevas crisis. Los planes asistenciales, que atienden ciertas urgencias, sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales". (EG 202). 
Es muy claro lo que nos enseña el Papa: "Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo". (EG 204) 
Al "escuchar el clamor de los pobres" (191) se hace patente el escándalo de la comida que se tira cuando hay gente con hambre en el mundo. Francisco nos comparte su corazón: "nuestro sueño vuela más alto. No hablamos sólo de asegurar a todos la comida, o un «decoroso sustento», sino de que tengan «prosperidad sin exceptuar bien alguno». Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común". (EG 192) 
La crisis no es sólo económica, es también y principalmente ética, espiritual y humana. En la raíz hay una traición al bien común, tanto por parte de los individuos como de los grupos de poder. "Así que es necesario quitar centralidad a la ley del beneficio y del rédito y volver a situar en el centro a la persona y el bien común".

IV La alegría de ser pueblo
El hombre es un ser social. La tradición judeo – cristiana nos muestra que la vida es un regalo de Dios para el diálogo con Él y entre nosotros.
No somos "arrojados al mundo" por un dios mal humorado o sarcástico. Somos creados por amor. Y aún para quien no sea creyente, podrá reconocer que es mejor hacer el bien que el mal, la paz que la violencia, la verdad que la mentira, el amor es superior al odio. 
También reconocemos que el hombre es un "ser social", lo cual no significa estar amontonados sin remedio, sino unidos por una mística, un espíritu, unos valores que valen la pena y nos ponen en marcha.
Pero además podemos decir que esta condición de seres sociales se plasma en concreto en la pertenencia a un pueblo, con historia y geografía; con memoria, presente y futuro. Con relatos épicos que nos enorgullecen, y con errores que nos entristecen o avergüenzan. 
Esta pertenencia al pueblo nos compromete en la búsqueda del bien común y el desarrollo integral del conjunto social. Pero incluso va más allá del solo progreso económico. No es suficiente un país rico y un pueblo pobre, ni plata en el bolsillo y amargura en el corazón. 
Pertenecer al pueblo nos da raíces y proyectos (recordar el Principito). Somos eslabones de una larga cadena. 
La amistad social es un valor si tenemos identidad de pueblo, si nos miramos como familia humana con vínculos que nos unen como Nación.
Ser pueblo es previo a pertenecer a un sector por más legítimo que ello sea (campo, industria, sindicato, partido político, club deportivo...). 

Con este concepto de identidad popular no tienen lugar expresiones individualistas hoy tan escuchadas: "Yo con mi vida hago lo que quiero"; "con mi plata..."; "con mi campo..."; "con mi cuerpo..." Como si fuéramos islas o peor aún, seres competidores que nos molestamos unos a otros, o deseosos de vivir de cada uno en "su mundo" sin nadie que moleste. 
En este contexto entendemos la vocación política y social como un "llamado" para servir al destino del pueblo. Para poder hacerlo hay que tener con – naturalidad popular, patear los barrios, escuchar el clamor de la gente. También hay que saber discernir lo que pasa más allá de lo concreto. Pertenecer al pueblo es hacer camino junto a los humildes. 
Francisco nos dice que "el todo es superior a la parte" y "la unidad prevalece sobre el conflicto". (EG 226 ss)
Es importante promover diálogo, la amistad social y alentar la cultura del encuentro. 
El Compendio de la DSI enseña que "Quienes tienen responsabilidades políticas no deben olvidar o subestimar la dimensión moral de la representación,
que consiste en el compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar soluciones a los problemas sociales" (CDSI 410). Compartir la suerte del pueblo. Hay una dimensión moral de la representación política que va más allá de la proporcionalidad de los votos. Administrar bienes del pueblo significa preocuparse en concreto por llegar con agua corriente, cloacas y gas para los más pobres. Francisco nos muestra de manera clara la relación entre Inequidad y violencia (EG 59). Es que "En definitiva, una paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos, tampoco tendrá futuro y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia" (EG 219) 
"En cada nación, los habitantes desarrollan la dimensión social de sus vidas configurándose como ciudadanos responsables en el seno de un pueblo, no como masa arrastrada por las fuerzas dominantes. Recordemos que «el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral». Pero convertirse enpueblo es todavía más, y requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía". (EG 220) 
Debemos cuidar especialmente a los pobres, los pequeños, los desprotegidos. Cuidar la fragilidad. (EG 209 ss) Francisco reza: "¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común. Tenemos que convencernos de que la caridad «no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macrorelaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas» ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social." (EG 205) 
"Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz" (EG 59), y por tanto violento. 

Conclusión
Estamos en un tiempo especial del país. Nos acercamos al Bicentenario del 9 de Julio de 2016. Es una buena oportunidad para renovar nuestra pertenencia al pueblo argentino y comprometernos con los más pobres. Para trabajar en algunos acuerdos y consensos que nos permitan avanzar juntos. 
Francisco nos invita a "desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo". (EG 268) 
Jesús es el modelo. Él, que se metió en el corazón del pueblo nos llama a seguir su camino. Su vida nos cautiva, y "deseamos integrarnos a fondo en la sociedad, compartimos la vida con todos, escuchamos sus inquietudes, colaboramos material y espiritualmente con ellos en sus necesidades, nos alegramos con los que están alegres, lloramos con los que lloran y nos comprometemos en la construcción de un mundo nuevo, codo a codo con los demás". (EG 269) 
La fe nos mueve a construir un mundo mejor que el de ahora. Para ello no debemos imponer una "prudente distancia de las llagas del Señor" (270) 
El Papa nos alienta a confiar en "lo revolucionario de la ternura" (EG 288, cfr. también 270, 274, 286)
Nuestro pueblo argentino tiene una particular devoción a la Virgen de Luján. El Papa nos dice que ella "es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura". (EG 286)
"Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia". (EG 286)


FIN DE LA PRIMERA SESIÓN

 
   

 

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