REFLEXIÓN EN TORNO A LA REALIDAD SOCIAL DEL NOA
Delegados diocesanos de Pastoral Social del N.O.A
Queridos hermanos:
Los delegados diocesanos de Pastoral Social del NOA, en espíritu de comunión con nuestros Obispos reunidos en Salta, queremos compartir nuestras vidas, nuestros trabajos y preocupaciones en el marco de un complejo escenario que nos interpela y nos invita a reflexionar y dialogar para discernir lo que El Espíritu nos indica para este momento de la historia.
- En este tiempo de gracia somos bendecidos con dos conmemoraciones de profundo valor eclesial y profético:
- Los 200 años del nacimiento del Beato Fray Mamerto Esquiú, pastor de la unidad, de la palabra valiente y de la reconciliación.
- Los 50 años del martirio de Mons. Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, testigos del Evangelio encarnado en la opción por los pobres y la justicia.
Estos jubileos nos invitan a hacer memoria, a releer su testimonio en clave actual y a preguntarnos cómo su legado puede iluminar nuestras respuestas pastorales frente a los desafíos de hoy.
- La noticia de la caída sostenida de la natalidad que también alcanza a nuestra región, nos interpela en varios niveles: cultural, económico, educativo y pastoral.
Nos preguntamos si esto no nos está hablando de otra disminución que es la del valor de la vida humana y de la generosidad para hacernos cargo de nuevas generaciones.
A ello se suma la realidad del aborto, la creciente trata de personas, el aumento de los suicidios entre nuestros jóvenes y la violencia que se apodera sobre todo en los barrios más pobres de nuestras ciudades y pueblos. Nos duele encontrarnos con rostros de jóvenes destruídos por la droga y la pobreza.
- El crecimiento de la delincuencia juvenil genera preocupación social y fuertes debates, especialmente ante el proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad penal. Nos unimos a las exhortaciones de la Presidencia de la CEA y de la Pastoral Social, que subrayan la necesidad de políticas integrales que no se limiten al castigo, sino que apunten a la prevención, la inclusión, la educación y la justicia restaurativa.
Haber llegado a este proyecto significa reconocer que hemos fracasado en nuestra misión de acompañar y cuidar de nuestros jóvenes y adolescentes.
- También nuestra región ha sido golpeada por tornados, inundaciones, sequías y otros eventos extremos, que afectan principalmente a los más pobres. A la luz de Laudato si’, reconocemos que no se trata solo de fenómenos naturales, sino de una crisis socioambiental. Nos preguntamos:¿Cómo cuidar más explícitamente la ecología integral en nuestra pastoral? ¿Qué alianzas podemos promover con comunidades locales, organizaciones sociales y el Estado?¿Cómo acompañar pastoralmente a las comunidades afectadas por estas emergencias? ¿Cómo crecer en la conciencia del cuidado de la Casa Común?
- La pobreza estructural y el aumento de la indigencia siguen marcando a gran parte de nuestra región. El NOA concentra algunos de los indicadores sociales más dolorosos del país.
Esto nos desafía a:
- Reafirmar una Iglesia cercana, samaritana, que no cae en una mirada indiferente.
- Revisar y fortalecer nuestras acciones de Cáritas y la Pastoral social.
- Decir una palabra profética que denuncie las causas estructurales de la pobreza.
- El abandono escolar, especialmente en el nivel secundario, se ha incrementado en nuestras provincias. Las causas son múltiples: pobreza, trabajo infantil y juvenil, consumo problemático, desarraigo y falta de expectativas.
Afirmamos que la educación es la respuesta más adecuada para el desarrollo integral de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Y nos preguntamos: ¿Cómo acompañar a las familias y a los jóvenes para que la educación vuelva a ser un horizonte de esperanza?¿Qué rol pueden asumir nuestras comunidades, parroquias y escuelas católicas? ¿Cómo dialogar con el sistema educativo para aportar desde nuestra experiencia territorial?
- El avance del consumo de drogas y la presencia del narcotráfico golpean con fuerza a nuestras comunidades, especialmente a los jóvenes. Este flagelo se vincula estrechamente con la pobreza, la falta de oportunidades y la fragmentación social.
Como Iglesia:
- Valoramos y acompañamos las experiencias de prevención y recuperación ya existentes.
- Reconocemos la necesidad de una mayor articulación pastoral y social.
- Nos preguntamos cómo sostener estas iniciativas y cómo incidir en políticas públicas más eficaces.
- La discusión sobre una posible reforma laboral nos invita a reflexionar, desde la Doctrina Social de la Iglesia, sobre el valor del trabajo humano, la dignidad del trabajador y el bien común.
En el contexto del NOA, donde predominan el empleo informal y la precarización, resulta necesario:
- Analizar los posibles impactos concretos de estas reformas en nuestras provincias.
- Escuchar a los trabajadores, sindicatos y sectores productivos.
- Ofrecer un discernimiento pastoral que priorice a los más vulnerables.
- El marcado aumento de las enfermedades de transmisión sexual es una realidad preocupante también en nuestra región. Este tema nos exige una respuesta pastoral que presente la verdad de la sexualidad humana como vehículo de comunión interpersonal en el amor y la vida; ponga en marcha una política seria de prevención y acompañamiento y cultive en los corazones una profunda actitud de misericordia.
Todo esto nos desafía a:
- Superar estigmas y silencios.
- Fortalecer la educación preventiva y el acompañamiento espiritual y comunitario.
- Trabajar en red con el sistema de salud y organizaciones sociales.
- Las actividades extractivas (minería, monocultivos, explotación de recursos naturales) generan tensiones entre desarrollo económico, el cuidado ambiental y los derechos de las comunidades locales, especialmente los pueblos originarios y las comunidades rurales.
Como miembros de la Iglesia que camina en el NOA, experimentamos el llamado a:
- escuchar a las comunidades afectadas.
- discernir, desde la ecología integral, modelos de desarrollo verdaderamente sostenibles.
- promover el diálogo social y la defensa de la vida en todas sus formas, alentando una participación activa en la vida social.
Queridos hermanos: este aporte forma parte del camino sinodal que queremos aprender y afianzar. Confiamos este camino al Señor de la historia, a la intercesión de la Virgen del Valle, Santa Mama Antula, de los mártires del Zenta, los mártires riojanos y del Beato Fray Mamerto Esquiú.
Delegados de Pastoral Social de la Región NOA y
Obispos de la Región NOA











