A 50 años de aquel 24 de marzo de 1976, traemos a la memoria al primer Obispo de la Diócesis de Quilmes, el Siervo de Dios, Padre Obispo Jorge Novak. Pastor que escuchó y denunció, junto a otros hermanos y hermanas del movimiento ecuménico, los atropellos a la dignidad humana. Sus palabras y sus vidas siguen iluminando nuestra realidad social, política y económica desde la luz del Evangelio.
Estas son las palabras de Monseñor Novak[1]
“El 19 de septiembre de 1976 fui ordenado obispo en la recién creada diócesis de Quilmes… Me encontraría con un mundo insospechado de familias afectadas por atroces dolores… Cada grupo familiar que trasponía los umbrales de mi oficina me comunicaba su carga de dolor y angustia…
Comprendí que la historia tiene una superficie engañosa y una profundidad lacerante… Valoré debidamente el axioma pastoral: «El hombre es el camino primero y necesario de la Iglesia»… Vi claro que sin actitudes sinceras con la situación argentina (la desaparición de personas, la destrucción premeditada de los centros de producción por los instrumentos de mezquinos intereses multinacionales; el hambre y la guerra…) me haría connivente y cómplice del mal en sus múltiples expresiones. Fue un aprendizaje… descubrir la verdad de los hechos, indagar sus causas profundas; y asumir… la defensa y promoción de la dignidad de la persona y de la familia, reclamando la plena vigencia de los derechos humanos inalienables”.
“… Todos los partidarios de la paz y de la vida saludaron con alborozo el 10 de diciembre de 1948 (Declaración Universal de los Derechos Humanos)… Lamentablemente… el cañón no cesó en ningún momento de tronar… La codicia de los grupos poderosos… continuó cebándose impunemente… El panorama se obnubiló con un armamentismo más genocida que la misma guerra… solventado en base al hambre, a la regresión social y a la dependencia cultural… Sin embargo, lo mejor de la humanidad se rebeló contra esa locura”.
“Nuestra América Latina no quedó al margen de esta realidad mundial… incluyéndonos en el número de los países dominados y dependientes… Hubo necesidad de instrumentos internos de colaboración y se los consiguió… se verificó una secuela de golpes de Estado… La ideología de la Seguridad Nacional supo engañar a los incautos… (cf. Doc. Puebla 547-549; 1268-1274)”.
“En nuestra patria la “Doctrina de la Seguridad Nacional” llegó al poder con planes y estrategias bien concretos… A la causa de la verdad y la justicia conculcada por el sistema siniestro de la desaparición de personas se fue sumando… la causa del trabajo, de la vivienda, de la salud, de la escolaridad, de la jubilación, de la paz”.
“… Hemos de reaccionar orientando a la humanidad por los caminos del respeto a cada persona, de la promoción de cada núcleo familiar, de la justicia en todos los órdenes. El hombre ha de ser apreciado como el máximo valor de la historia… La sociedad ha de concebirse y aceptarse como ámbito fraterno y solidario…, en un incontenible esfuerzo de sumar, sin olvidarse de nadie, por más humilde que fuere su condición… Más valor se necesita para definirse en favor del hombre y de su dignidad que para planificar su aniquilamiento”.
“Quiero contribuir a descubrir al hombre…, a respetar al hombre…, a servir al hombre…, a promover al hombre…, a comprometerme con el hombre…”
[1] Síntesis de la clase magistral en la Universidad de Lomas de Zamora (26/03/85)











