Cardenal Vicente Bokalic
El sentido del mensaje que nos va a dejar el Papa León XIV seguramente se referirá a la dimensión social de la fe. En ese sentido, el Papa León no ignora estas realidades y, como Francisco, dedica mucho a que la fe se demuestre en obras, que se implique en el desarrollo de nuestra gente, en señalar proféticamente las deficiencias, las faltas, las injusticias, las tribulaciones y violaciones a los derechos humanos, y la situación tan grande de pobreza que crece en muchísimos pueblos ante una política económica que no promueve a todos de la misma manera.
El Papa León va a señalar fuertemente el compromiso del cristiano en el orden social, y en este sentido destacará todo el tema del laicado, clave en el ejercicio del compromiso para participar de la vida social, económica, comunicacional y todo lo que es el ámbito de acercamiento a los lugares más difíciles donde la misma vida está amenazada y tantas personas relegadas en estos momentos para vivir dignamente.
Va a ser un mensaje pastoral, porque es una visita pastoral, apostólica, a nuestra patria, pero particularmente a la Iglesia como comunidad eclesial.
En más de una oportunidad León nos ha dicho, en distintas circunstancias la validez y vigencia de la Evangelii Gaudium: la centralidad del kerigma, de Cristo muerto y resucitado, en las circunstancias muy especiales de nuestros tiempos. El desafío del mundo moderno que estamos viviendo es volver a lo esencial, al kerigma, presentarlo como algo vivo y que señale el camino pastoral”.
Desde el primer momento, en León aparece con un fuerte acento la palabra ‘paz’ como un clamor de la humanidad y del corazón humano, la necesidad de una paz justa, que respete la dignidad de la persona humana.
Una paz que nazca de la fraternidad, de la solidaridad, de la justicia, de poner en el centro a los más vulnerables, a los más pobres de nuestras sociedades. Al fin y al cabo, esto es lo que define a lo pastoral: las personas en el centro, sobre todo los más desprotegidos y pobres.











