En la mañana del jueves 27 de agosto de 2026, los participantes del encuentro sobre las situaciones de adicción en América Latina, organizado por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL) en el Vaticano, se reunieron en Audiencia con el Santo Padre León XIV en la Sala de Consistorio.
Varios argentinos que vienen trabajando hace muchos años en la temática en el marco de la Iglesia argentina, también lo hacen en PLAPA (Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones), organismo que forma parte del Celam: padre Carlos “Charly” Olivero (inspirador inicial de PLAPA), padre Leonardo Silio (responsable de Hogar de Cristo en Moreno Sur y coordinador de la Pastoral Nacional de Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina) y monseñor Eduardo Horacio García , obispo de San Justo y asesor regional de PLAPA. El apoyo a esta causa de la Dra. Emilce Cuda , secretaria de la PCAL, es fundamental para que estos encuentros globales se concreten, donde se comparten experiencias y saberes que enfrentan el dolor de las adicciones que no discriminan geografías.
“NOS VEMOS PRONTO”
Fueron recibidos con mucha calidez por el Papa León, “valorando el trabajo que se realiza, animándonos a continuar, haciéndonos sentir su preocupación por las adicciones y lo que pueda acompañar ese camino de sufrimiento y dependencia”, señaló monseñor García al finalizar la esperada audiencia. Al despedirse, el Papa León le expresó un deseo que ya nos hace bien como pueblo que espera con esperanza la visita de noviembre: “Nos vemos pronto” .
El padre Silio destacó la importancia de compartir experiencias territoriales con referentes de casi todo el mundo: “Escuchar la voz de los territorios es fundamental y poder compartirla con las organizaciones que ponemos pie en estos temas es clave”.
LAS ADICCIONES: EL FRACASO DE UN MUNDO DESHUMANIZADO
El Papa León expresó —delante de las comitivas de expertos provenientes de Asia, África, Europa y América— que: “las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado. (…) en este encuentro, convergen cuatro puentes que representan otras tantas vías de colaboración en este ámbito.
• ”El primer puente es entre la Iglesia y los organismos internacionales , ya que nadie puede enfrentar solo el problema de las drogas. (vale destacar que la DEA participa activamente acompañando estos espacios con efectivo compromiso).
• ”El segundo puente es entre la ciencia y la fe . La Iglesia no interviene en la problemática de las drogas con la pretensión de competir u ocupar el lugar de las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública; sino que procura iluminarla desde el Evangelio con una comprensión integral de la persona humana.
• ”El tercer puente es dentro de la Iglesia que peregrina en los distintos continentes .
• ” El cuarto puente es ecuménico ”.
“QUE LA IGLESIA SEA UNA FAMILIA”
“Permítanme detenerme un instante en una institución que recorre nuestro trabajo de manera transversal: la familia”, continuó León: “No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia. Actualmente, somos testigos del dolor de muchas familias rotas, ya sea por el consumo de drogas, la violencia, el reclutamiento criminal de un hijo, la pobreza o la falta de oportunidades que empujan al costado del camino. (…) Aquí queda expresado el núcleo de la misión que ustedes llevan adelante: que la Iglesia sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren”.
“Que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino. Como el samaritano, que se hizo prójimo del hombre caído, no pasemos de largo; construyamos una Iglesia que se detiene, se acerca, se conmueve, unge las heridas, alimenta y se convierte en hogar”.











