El Equipo de Pastoral Social de la Diócesis de Concepción, Tucumán nos dejó a fines de enero de 2026 esta reflexión sobre las inundaciones en su tierra
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El grito de la tierra es el clamor de los hermanos: Un llamado a la responsabilidad y la unidad» |
| Desde la Pastoral Social de la Diócesis de la Santísima Concepción,
no podemos permanecer indiferentes ante el dolor de miles de hermanos que, una vez más, han visto cómo el agua se lleva el fruto de su esfuerzo, su seguridad y su dignidad. Las inundaciones no son solo un fenómeno climático; son una herida abierta que nos interpela como sociedad y denuncia una deuda histórica que no puede esperar más. Año tras año, las lluvias no solo traen agua, sino que desnudan las fragilidades de un sistema que parece no encontrar respuestas definitivas frente al sufrimiento de quienes más pierden: los pobres. |
| Como Iglesia, no podemos ser indiferentes ante las familias que ven sus hogares invadidos por el barro, perdiendo el fruto de su esfuerzo en pocos minutos. Esta realidad, que se repite de manera cíclica, ya no puede ser atribuida únicamente a la inclemencia de la naturaleza. Es, ante todo, un llamado a la conciencia de quienes tenemos la responsabilidad de gestionar el bien común. |
| Nuestra reflexión se centra en tres pilares: |
| 1. La Política como Servicio: La política es una de las formas más altas de la caridad cuando busca el Bien Común. Por lo cual exhortamos a deponer las diferencias. La emergencia hídrica no entiende de colores políticos. La falta de obras estructurales, la limpieza deficiente de canales y la ausencia de planeamiento urbano son deudas sociales que exigen un trabajo conjunto, técnico y transparente. |
| 2. Hacia una «Ecología Integral»: Como nos recuerda el Papa Francisco en Laudato Si “todo está conectado”. El desmonte, la urbanización descontrolada en el pie de monte y la falta de gestión de residuos impactan directamente en las inundaciones de las zonas bajas. Necesitamos un Estado que no solo reaccione ante la crisis –como observamos en este momento en el que valoramos el esfuerzo que realizan los diferentes municipios y comunas para acercar soluciones a los afectados-, sino que proteja preventivamente el equilibrio de nuestro suelo. |
| 3. Transparencia y Prioridad: Los recursos públicos deben priorizar la protección de la vida. Es urgente que las obras hídricas pendientes se conviertan en realidades que devuelvan la paz a los tucumanos cada vez que el cielo se nubla. |
| Invitamos a la comunidad a mantener la solidaridad que siempre caracteriza al pueblo tucumano, pero también a encontrar soluciones estructurales de manera pacífica que garanticen la seguridad de todos. Como Iglesia renovamos nuestro compromiso a través de Caritas y de las instituciones y grupos apostólicos de las diferentes parroquias, además de ofrecer siempre un espacio de diálogo y encuentro fraterno a fin de generar acciones comunes. |
| Pedimos a nuestra Madre, la Virgen Inmaculada Concepción, que proteja a quienes hoy sufren el flagelo del agua y que ilumine el corazón y la razón de nuestros gobernantes para que el «bien común» deje de ser una frase y se transforme en obras que dignifiquen la vida. |
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Equipo de Pastoral Social Diócesis de la Santísima Concepción Enero de 2026 |










