Hoy domigo 15 de febrero de 2026, en la semana en que se aprobó en Diputados la ley de baja de imputabilidad, proponemos esta columna a cargo del Padre Munir Braco, Vocero del Cardenal Ángel Rossi y responsable de la Pastoral Social de la Arquidióceis de Córdoba.
Una ley que nos encierra.
La semana pasada obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados la ley que baja la edad de imputabilidad para menores que cometen delitos. Un tema sensible, complejo y que necesita ser abordado con profundidad, seriedad y con amplitud.
Como Iglesia, hablamos de este tema desde nuestra experiencia en el territorio, donde estamos cerca de los chicos en las parroquias, en las escuelas, en los espacios de recuperación de adicciones y en el diálogo permanente con instituciones y profesionales. Desde ese lugar concreto y cercano expresamos en reiteradas oportunidades que bajar la edad de imputabilidad no es la solución para disminuir el delito en menores. Lo que se necesita es más educación y más oportunidades.
Con respeto y profunda humanidad, nuestra mirada no desconoce ni minimiza el dolor de quienes han sido víctimas de hechos delictivos. Nosotros hablamos permanentemente con familias, conocidos y seres queridos que han sufrido el delito. Esa escucha atenta forma parte del compromiso pastoral que busca caminos de cuidado y reparación sin sumar más dolor.
Por otro lado, a partir de este entramado de presencia y servicio, la Iglesia tiene contacto semanal con miles de jóvenes, a quienes se escucha, acompaña, educa, contiene, y se ayuda a descubrir caminos posibles de crecimiento y esperanza. ¡Ellos nos enseñan mucho! por ello afirmamos «bajar la edad no baja el delito». La situación actual es fruto de años de abandono, de mala praxis política, de la falta de prioridad en la educación, de la naturalización del consumo de drogas y de la corrupción no enfrentada con decisión.
Esta ley que fue aprobada en la Cámara de Diputados, obtendrá un impacto mediático, un rédito político, pero no una verdadera solución de fondo a un problema grave y menos una disminución en delitos de menores.
Cuaresma tiempo de conversión
En esta Cuaresma, el Papa León nos invita a “Escuchar y ayunar”, un lindo ejercicio para este tiempo. En consonancia con una expresión de Enrique Angelelli, además, en el año del cincuenta aniversario de su martirio, estamos invitados a tener «Un oído en el Evangelio y otro en el pueblo». Desde esta escucha y en verdadero camino sinodal, podemos pensar y preguntarnos: ¿Qué sociedad estamos construyendo? ¿Qué sociedad queremos construir?
Educar, prevenir, acompañar y estar presentes sigue siendo el camino más humano, más justo y más esperanzador…










