León XIV ¿Otro Papa verde?

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Fuente: La Nación

Compartimos una columna que Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, realizó con motivo del Mes del Cuidado de la Creación que comienza el próximo 1 de septiembre y termina el 4 de octubre, celebración de San Francisco de Asís

Cada vez que un líder espiritual alza la voz en defensa de la creación, surgen etiquetas que intentan simplificar —y a menudo desacreditar— su mensaje. Así, la expresión “papa verde” busca encasillar, reducir la hondura profética y evangélica de una preocupación legítima por la vida y el futuro del planeta. Sin embargo, detrás de esas palabras persiste una invitación profunda: volver a mirar la creación como don, como misión y como responsabilidad. Tal vez el interrogante sería mejor formularlo de otro modo: ¿papa verde o discípulo del Evangelio?

Del 1° de septiembre al 4 de octubre, comunidades cristianas —no solo católicas— de todo el mundo celebran el Mes de la Creación, un espacio privilegiado para rezar, reflexionar y actuar en favor del cuidado de nuestra casa común. Este tiempo especial culmina en la fiesta de San Francisco de Asís, patrono de la ecología, cuya vida y mensaje atraviesan la conciencia ambiental de la Iglesia y el mundo. En este contexto, el mensaje de León XIV para el Mes de la Creación, titulado “Semillas de paz y esperanza”, resuena con fuerza y frescura. En él, el Papa nos recuerda elocuente y poéticamente la vocación de la semilla: entregarse por completo a la tierra, despojarse, desaparecer, para florecer en abundancia nueva. La semilla, dice, es imagen de la gratuidad y la generosidad, de ese dar sin reservas que transforma y fecunda la existencia.

El sufrimiento humano y el deterioro ambiental comparten causas y exigen respuestas interconectadas. Sembrar paz y esperanza implica también trabajar por la justicia y la reconciliación, abriendo caminos nuevos de diálogo y fraternidad. “En todas partes, la injusticia, la violación del derecho internacional y de los derechos de los pueblos, las desigualdades y la codicia que de ellas se derivan producen deforestación, contaminación y pérdida de biodiversidad” (León XIV, Mensaje).

El Mes de la Creación es una invitación a no dejarnos atrapar por etiquetas y reduccionismos. Ser “verde” no es solo una cuestión política o ideológica, sino una dimensión fundamental de la fe que reconoce a Dios en la belleza y fragilidad de la vida. León XIV, lejos de cualquier caricatura, llama a sembrar con coraje y ternura, convencidos de que cada pequeño gesto —como una semilla— puede transformar la tierra y abrir horizontes de paz y esperanza para las generaciones futuras. Por eso, “el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad” (León XIV, Mensaje). Es necesario vencer el egoísmo y superar el “sálvese quien pueda”, que nos lleva al “todos contra todos”. Tenemos la obligación de ocuparnos de estas cuestiones que hacen al presente y futuro de la casa que es de todos, para ser habitada por todos, para beneficio de todos.