Fraternidad y cooperación para no necesitar recuperarse
Por Paulo Ares, Abogado y Profesor de Teología, autor de la Tesis»Teología de la Cooperación»
La dimensión profética de la vida evangélica nos impide callar ante el dolor de nuestro pueblo. El cierre de 20.000 pymes y la pérdida de 250.000 empleos formales son una herida abierta que reclama justicia y audacia.
La crisis de 2001 impulsó la Ley de Concursos y Quiebras (Ley 26.684), permitiendo a los trabajadores recuperar empresas. Sin embargo, la experiencia nos enseña que la recuperación de «última instancia» es traumática: se pierde el know-how y los mercados se diluyen.
Proponemos un cambio de paradigma: la cooperación preventiva. No se trata de esperar el naufragio para intentar el rescate, sino de que empresarios y trabajadores, de común acuerdo, transformen la empresa en cooperativa antes del colapso. Esta alianza permite conservar la gestión y la marca, evitando el dolor de tener que «recuperarse de la caída» que significa el cierre y la quiebra de una empresa.
Como afirma el Papa Francisco:
«La gestión empresarial debe buscar siempre el bien común, promoviendo una economía que haga vivir y no mate, que incluya y no excluya».
Elijamos la fraternidad como estrategia de continuidad. Transformarse preventivamente es un acto de amor al trabajo y a la comunidad a la que pertenecemos. Al elegir este camino, sembramos esperanza. Cuando este difícil contexto pase, podremos decir con orgullo que, gracias a esta transformación valiente, hemos perseverado, crecido y nos hemos desarrollado juntos. La comunidad será más fuerte porque elegimos la fraternidad para no caer, transformando la crisis en una semilla de vida nueva.










