LA TIERRA ES UN DON DE DIOS, NO ES UNA MERCANCÍA
ANTE EL TRATAMIENTO DE LA LEY DE INVIOLABILIDAD DE LA PROPIEDAD PRIVADA
La Pastoral Social y Ecológica, junto al Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen (EDIPA) de la Diócesis de Orán, expresamos nuestro firme rechazo al proyecto de ley que declara la inviolabilidad absoluta de la propiedad privada. El mensaje evangélico interpela toda estructura que prioriza el capital sobre la vida humana recordando el mandato de Dios: «La tierra no podrá venderse definitivamente, porque la tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes» (Lv 25,23). Dios se identifica con los marginados, los vulnerables y quienes trabajan la tierra, contradiciendo la lógica del lucro excluyente.
El magisterio social de la Iglesia expresado en la encíclica Magnifica Humanitas, León XIV nos recuerda: “La tierra y sus frutos han sido dados por Dios para beneficio de todos los seres humanos, sin exclusión” (MH.65). Este principio del destino universal de los bienes nos obliga a reconocer que la propiedad privada tiene una función social y debe estar siempre subordinada al bien común y a la justicia social. Por lo tanto, no permite considerarlo como un derecho absoluto, aislado de las consecuencias que produce sobre la sociedad y las comunidades.
Este proyecto de ley facilita la concentración de tierras en pocas manos y desprotege profundamente a las comunidades indígenas y campesinas que habitan históricamente el norte de Salta. La Diócesis de Orán en comunión con las comunidades del norte salteño, asume el dolor de las familias campesinas e indígenas, cumpliendo con la misión profética de acompañar, promoviendo que se escuche la voz de los pueblos frente a los intereses corporativos, tal como lo indica el Papa Francisco al recordarnos que «los pueblos indígenas ocupan un lugar central, especialmente cuando avanzan proyectos orientados a su desalojo» (FT, 146).
La tierra no es un recurso inagotable de especulación financiera, sino la Casa Común que sostiene la vida. La mercantilización de los bienes naturales atenta contra la biodiversidad y el equilibrio ambiental. Como señala la encíclica Laudato si’ » creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos», por lo que «el medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos»(LS 93).
Nuestra Constitución Nacional Argentina reconoce en su artículo 75 (inciso 17) la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, garantizando la posesión y propiedad comunitaria de sus tierras tradicionales. Declarar una inviolabilidad absoluta individual vulnera este orden superior.
Por ello, solicitamos a los senadores y diputados del Congreso de la Nación que escuchen el pedido de los ciudadanos y que sean custodios de la soberanía nacional que costó la vida a hombres y mujeres. Anteponerla a intereses personales y corporativos es una obligación moral y una responsabilidad política de consecuencias impredecibles ante la Historia y el futuro de las generaciones venideras. –
Orán, 02 de agosto de 2026.-
PASTORAL SOCIAL – PASTORAL ABORIGEN – PASTORAL ECOLÓGICA
DIÓCESIS DE ORÁN – SALTA











