Homlía Monseñor Rossi | Inicio de la Semana Social 2026

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En la Misa de apertura de la Semana Social 2026, celebrada en la explanada de la Catedral de Córdoba, Monseñor Rossi compartió la siguiente homilía

El Papa León dice que tender puentes es un servicio de amor, es ser instrumentos de justicia para que todos en este mundo, como dice bellamente el Salmo, habiten la tierra y vivan tranquilos.

Es abrir caminos para la paz. lo nuestro es un acto de esperanza un oficio de promesas una usina de sueños audaces pero posibles ante los desafíos de la tecnología sin alma ante la fragmentación social ante una mentalidad economicista deshumanizante que devalúa a la persona y ofende a la justicia social Nuestro servicio, fieles al lema de esta Semana Social, es tender puentes.

El puente es uno de los símbolos más potentes y universales de la humanidad. En su esencia, representa la superación de una separación, actuando como el nexo que une dos mundos, realidades o estados que de otro modo permanecerían aislados. Tender puente implica unión de opuestos Representa la reconciliación entre culturas, clases sociales o ideologías tradicionalmente enfrentadas La construcción de un puente transforma las relaciones La sana, crea alianzas, tratados de paz Nos hace amigos nos vincula El Papa Francisco en esta misma t nos exhortaba a ser constructores de paz Pont significa esto constructores de paz, el Papa, el sumo pontífice. Nos exhortaba a ser constructores de paz, de puentes, perdón, constructores de puentes que unen, no constructores de muro, que el muro siempre separa, que divide, que aíslan, fuentes de fraternidad capaces de introducir la novedad de un estilo samaritano de hacer política y acción social que derriba, que tira por tierra a fuerza de ternura y de mansa firmeza los muros de los extremismos, los mesianismos preñados de descalificaciones o insultos de agresiones y en conos. De allí la importancia del diálogo respetuoso.

Solo encontraremos caminos nuevos para nuestro pueblo, decir Papa, a partir de corazones dispuestos a hacer hasta lo imposible por dialogar con respeto, por aprender del otro, aún del adversario, por hacer de la vida política y social un ejercicio de amistad social, de búsqueda del bien común en la que todos podemos reconocernos hermanos. Un servicio, volvemos a San Pablo, un servicio el nuestro, que siempre mira el rostro del hermano, que toca su carne, que siente su proximidad y hasta en algunos casos las padece, por eso nunca el servicio es ideológico ya que no se sirve a ideas sino que se sirve a personas lo que hiciste a uno de ellos a mí me hiciste. Tuve hambre me diste de comer, tuve sed me diste de beber, estuve preso me visitaste. No son ideas, son rostros, son personas.

Nuestro servicio tiene que resistir a este proceso de masificación y de anonadamiento. Tiene que ser ese pequeño mundo que nos rescate del gran mundo al que poco o nada le importamos. estamos llamados a emprender una aventura fascinante evitar que el hombre importe menos que las cosas importe menos que una estadística o que un número los puentes por otro lado favorecen el encuentro la cultura del encuentro el puente es lugar de encuentro el encuentro de hermanos en una misión el bien común el hacer felices a los otros comenzando por los de nuestra sangre encuentro con los otros que nos saque de nuestros aislamientos de esas bizcacheras tramposas donde nos acobachamos huyendo por cobardía o por miedo de la mirada de los demás encuentro de personas con rostros que se miran a los ojos que se nombran encuentro de senderos nuevos cuando la niebla del dolor, del desconcierto no nos deja ver por dónde hay que seguir o nos hace creer mentirosamente que no hay salida. Encuentro de ricos y pobres, de jóvenes y viejos, dicho cariñosamente. Encuentro de un modo nuevo de encarar la vida. Encuentro del calor de un abrazo frente a la fealdad de una sociedad indiferente. Encuentro de la palabra de ternura y de consuelo frente a tantas mujeres o a tantas palabrer Encuentros de la l de la caridad del cari sincero rompa la l de la competencia Encuentro de corazones y gratuidad En una sociedad donde lo que une es la trenza, el comercio, cuando no hay chanchullo, el yo te doy pero si vos donde todo tiene precio. Y finalmente y sobre todo, encuentro con Dios, con el amigo, con mayúsculas, que a veces en el trajín de la vida lo tenemos en la vereda del corazón, llamando a la puerta, esperando que se la abramos para poder consolarnos, para poder decirnos, vos sos mi hija, vos sos mi hijo, muy amado, yo te llevo atado al corazón, yo te tengo tomado de la mano. Que el Señor nos conceda, tendidos los puentes de la fraternidad, la gracia de saber disfrutar, de celebrar juntos, unidos, los momentos en que, como dice el Evangelio, el Esposo está con nosotros. Es decir, esos tiempos de consolación, esos tiempos de fiesta, y que sepamos ayunar y acompañarnos y cuidarnos unos a otros cuando el esposo nos sea quitado. Tiempos de desolación, tiempos de prueba. Santa Teresa lo definía, lo resumía a lo Teresa, cuando perdices, perdices, cuando penitencia, penitencia.

Que nuestra Madre era Virgen, que tendió en la encarnación el más grande y bello puente entre el cielo y la tierra, entre lo humano y lo divino, nos ayude y nos dé mucha fuerza.