Buenos Aires, 28 de febrero de 2026
En estos días estamos siendo testigos de nuevos focos de violencia y enfrentamiento; a los múltiples conflictos armados en el mundo, se han sumado esta mañana estremecedoras imágenes en Medio Oriente. Estas realidades nos duelen profundamente y nos recuerdan que la violencia nunca es un camino para resolver los conflictos y solo conlleva destrucción.
Como cristianos nos sentimos desafiados a encarnar la Palabra de Jesús: “Felices los que trabajan por la paz (Mt 5,9)”. Nuestro compromiso por la paz se hace oración ferviente y perseverante suplicando al buen Dios el cese de todo conflicto y el silencio de las armas en favor del diálogo.
En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz (el pasado 1° de enero), el Papa León XIV nos decía: “Ya sea que tengamos el don de la fe, o que nos parezca que no lo tenemos, queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a la paz! Acojámosla y reconozcámosla, en vez de considerarla lejana e imposible. Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino.”
Invitamos a todas las comunidades de nuestra Patria: parroquias, movimientos, congregaciones, instituciones educativas y hogares, a rezar fervientemente en este domingo por la paz en el mundo. Que en cada Eucaristía, así como en cada oración personal y comunitaria, elevemos una súplica confiada por el establecimiento de una paz duradera.
Que María, Reina de la Paz, interceda por nuestro mundo herido y nos haga artesanos de paz.
| + Raúl Pizarro
Obispo Auxiliar de San Isidro Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina |
+ Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina |











