Fuente: Radio María
En una nueva emisión del ciclo Los Mártires Riojanos en la Pastoral Social, el programa profundizó en la verdad como uno de los pilares del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia. Para reflexionar sobre este tema participaron el secretario académico de la Facultad de Teología de la UCA, Ricardo Albelda, y el director de la Casa de la Memoria de Chamical, Rubén Díaz, quienes abordaron la verdad desde la reflexión teológica y desde el testimonio concreto de los beatos mártires riojanos.
Como en cada encuentro, el programa contó con la conducción de la hermana Silvia Somaré ecj y la periodista Ana Laura Martínez, integrantes del área de comunicación de la Comisión Nacional de Pastoral Social.
Al comenzar el diálogo, Ricardo Albelda explicó que, para el cristianismo, la verdad no es una idea abstracta, sino una persona. «En el Evangelio, la verdad tiene un rostro y un nombre concreto que es Jesucristo«, afirmó. En ese sentido, señaló que conocer la verdad implica dejarse transformar por Cristo y descubrir una libertad mucho más profunda que cualquier libertad política, económica o social.
El teólogo destacó además que la verdad permite reconocer tanto el verdadero rostro de Dios como la dignidad del ser humano. «Cuando una persona comprende que su dignidad no depende de las circunstancias, encuentra una libertad interior que nadie puede arrebatarle«, sostuvo. Esa certeza, explicó, libera del miedo, de la necesidad permanente de aprobación y de las falsas seguridades que ofrece el mundo.
Al referirse a la Doctrina Social de la Iglesia, Albelda recordó que la caridad solo puede transformar la sociedad cuando permanece unida a la verdad. «La caridad siempre se tiene que aplicar con verdad. Solo la verdad libera a la caridad del individualismo, del fideísmo y del exclusivismo religioso», expresó, retomando la enseñanza de Caritas in veritate de Benedicto XVI.

La segunda parte del programa estuvo dedicada a descubrir cómo esa verdad fue vivida por los Mártires Riojanos. Desde La Rioja, Rubén Díaz compartió el modo en que el pueblo mantiene viva su memoria y cómo el testimonio de Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera continúa iluminando el presente.
Al recordar la llegada de Angelelli a la diócesis riojana, Díaz destacó la cercanía del obispo con las comunidades más postergadas. «Quiero conocer al pueblo», recordó como una de las primeras expresiones del pastor, subrayando que desde el inicio quiso compartir la vida de la gente y comprender sus sufrimientos.
También explicó que las reliquias conservadas en la Sala de la Memoria, como las cuerdas con las que fueron atados Carlos y Gabriel, siguen interpelando a quienes las contemplan. «Las cuerdas son muy dolorosas para nosotros… son elementos sagrados«, afirmó, porque testimonian el martirio sufrido por los sacerdotes y mantienen viva la búsqueda de la verdad y la justicia.
Finalmente, al referirse a Wenceslao Pedernera, destacó la fuerza de su último testimonio. «Creo que no hay una máxima más impresionante para un cristiano que decir: ‘Perdonen, no odien; yo ya he perdonado’«, expresó. Para Díaz, esa coherencia entre el decir y el hacer constituye el legado más profundo de los mártires, cuyo ejemplo sigue inspirando la construcción de una sociedad «más justa, más solidaria y más fraterna».











