El Deporte da alegría, genera sociabilidad y crea amistades, y al mismo tiempo es formativo
Papa Francisco
Me gusta recordar a los atletas, incluso a los profesionales, que no pierdan el gusto por el juego y que saben vivir el deporte manteniendo el espíritu ‘amateur’. La dimensión del juego es fundamental, sobre todo para los más pequeños: da alegría, genera sociabilidad y crea amistades, y al mismo tiempo es formativo. A través del deporte se pueden establecer relaciones sólidas y duraderas. El deporte es un generador de comunidad”.
Al igual que los miembros forman el cuerpo, los jugadores forman un equipo y las personas forman una comunidad. El deporte puede ser un símbolo de unidad para una sociedad, una experiencia de integración, un ejemplo de cohesión y un mensaje de concordia y paz. Hoy en día, tenemos una gran necesidad de una pedagogía de la paz de fomentar una cultura de la paz, partiendo de las relaciones interpersonales cotidianas y llegando a las relaciones entre los pueblos y las naciones. Si el mundo del deporte transmite unidad y cohesión, puede convertirse en un formidable aliado para construir la paz”.
En nuestras sociedades, por desgracia, existe la cultura del descarte, que trata a los hombres y a las mujeres como productos, que se usan y luego se desechan. Como deportistas, pueden ayudar a combatir esta cultura del descarte, con un sentido de responsabilidad educativa y social. ¡Cuántas personas en situación de marginación han superado los peligros del aislamiento y la exclusión precisamente a través del deporte! La práctica de un deporte puede convertirse en una vía de redención personal y social, una forma de recuperar la dignidad.
Si está bien organizado, contribuye a generar personalidades maduras y exitosas, y constituye una dimensión de la educación y la socialidad. Fuera de esta lógica, corre el riesgo de caer en la «máquina» del negocio, del beneficio, de una espectacularidad consumista, que produce «personalidades» cuya imagen puede ser explotada. Pero esto ya no es deporte. El deporte es un bien educativo y social y debe seguir siéndolo.
Hay que eliminar las barreras físicas, sociales, culturales y económicas que impiden o dificultan el acceso al deporte. El compromiso es que todo el mundo tenga la oportunidad de practicar deporte, de cultivar -podría decirse que «entrenar»- los valores del deporte y convertirlos en virtudes.











