Justicia y Paz promueve un Decálogo con la Herencia de Francisco

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A un año de la Pascua del Papa Francisco, la Comisión Nacional de Justicia y Paz propone este Decálogo con ideas nucleares de nuestro querido Pastor argentino que son una brújula para hacer vida la Justicia y la Paz

  1. Erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación

La cultura del cuidado es un camino de paz. En una época dominada por la cultura del descarte, frente al agravamiento de las desigualdades dentro de las naciones y entre ellas quisiera por tanto invitar a los responsables de las organizaciones internacionales y de los gobiernos, del sector económico y del científico, de la comunicación social y de las instituciones educativas a tomar en mano la cultura del cuidado.

2. No permitir despilfarros, tanto ambientales como humanos

Debemos custodiar a la Casa Comun y los más pobres de esta querida Tierra nuestra, que es el gran recurso que Dios nos ha dado y que está a nuestra disposición para no ser desfigurado, explotado o degradado, sino para que, disfrutando de su inmensa belleza, podamos vivir con dignidad. Nadie puede negar el derecho fundamental de todo ser humano a vivir con dignidad y a desarrollarse plenamente; y si todos los seres humanos nacen en esta tierra con la misma dignidad  entonces como comunidad estamos obligados a garantizar que cada persona viva con dignidad y tenga las oportunidades adecuadas para su desarrollo integral. Cuando este se considera el señor del universo y no su administrador responsable, cuando deja de reconocer su legítima posición en relación con el mundo, justifica todo tipo de despilfarros, tanto ambientales como humanos, y trata a los demás y a la naturaleza como meros objetos.

3. Agradecer a las mujeres la construcción de una sociedad más humana

En el Día Internacional de la Mujer, pienso en todas las mujeres: les agradezco su compromiso con la construcción de una sociedad más humana, gracias a su capacidad para captar la realidad con una mirada creativa y un corazón tierno. ¡Este es un privilegio exclusivo de las mujeres! Una bendición especial para todas las mujeres de la plaza. ¡Y un aplauso para las mujeres! ¡Se lo merecen!

4. Que los jóvenes no tengan miedo ¡que hagan lío!

Queridos jóvenes, quisiera mirar a los ojos a cada uno de ustedes y decirles: no tengan miedo. No tengan miedo. Es más, les digo algo muy hermoso, ya no soy yo, es Jesús mismo quien los está mirando en este momento. Nos está mirando. Él los conoce, conoce el corazón de cada uno de ustedes, conoce la vida de cada uno de ustedes, conoce las alegrías, conoce las tristezas, los éxitos y los fracasos, conoce el corazón de ustedes. Lee vuestros corazones y Él hoy les dice, aquí, en Lisboa, en esta Jornada Mundial de la Juventud: No tengan miedo. Anímense, no tengan miedo.

5. Con el diálogo se construyen puentes en la relación, y no muros, que nos alejan.

El diálogo se construye con humildad, incluso a costa de «tragar quina», porque es necesario evitar que en nuestro corazón se levanten «muros» de resentimiento y odio. Dialogar no es fácil, es difícil. De todos modos, sólo «con el diálogo se construyen puentes en la relación, y no muros, que nos alejan.6. Si me detengo, oigo, miro, toco, construyo la Cultura del Encuentro.

Estamos necesitados de trabajar y pedir la gracia de hacer la cultura del encuentro, de este encuentro fecundo, de este encuentro que restituya a cada persona la propia dignidad de hijo de Dios, la dignidad de viviente. Nosotros estamos acostumbrados a esta indiferencia, sea cuando vemos las calamidades de este mundo sea ante las pequeñas cosas. Se limita a decir: «pero, qué pena, pobre gente, cuánto sufren» para seguir todo recto después. Mientras el encuentro es otra cosa, como explicó Francisco: Si yo no miro,– no es suficiente ver, no: mirar– si yo no me paro, si yo no miro, si yo no toco, si yo no hablo, no puedo hacer un encuentro y no puedo ayudar a hacer una cultura del encuentro.

7. La Fraternidad es el desafío de nuestros tiempos.

Hoy no hay tiempo para la indiferencia, no nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio. O somos hermanos  o se viene todo abajo. Y es que la fraternidad es la frontera sobre la cual tenemos que construir:  se trata del desafío de nuestro siglo, de nuestros tiempos.

Fraternidad quiere decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere decir escuchar con el corazón abierto. Fraternidad quiere decir firmeza en las propias convicciones. Porque no hay verdadera fraternidad si se negocian las propias convicciones.

8. Respeto a la diversidad y la búsqueda de la unidad

El respeto a la diversidad es la base de la amistad social y la paz, instando a superar divisiones y miedos. Subrayemos la unión en la diferencia (somos como los dedos de una mano), valorando a cada persona por su dignidad humana.

9. Los gestos de ternura son desarmados y desarmantes

Francisco usó los gestos como modo de comunicarse. Cuando realiza su primera visita pastoral a la isla de Lampedusa, donde conviven embarcaciones de placer con precarias barcazas de inmigrantes desesperados que intentan llegar a suelo europeo, da un “gesto” indicativo de una perspectiva teológica y pastoral sobre el lugar teológico de los pobres y la responsabilidad de los laicos en el mundo.

10.Descartemos el culto al dios dinero.

Esta civilización mundial se pasó de rosca, porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos. Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida; es decir, no se cuida a los ancianos; pero también está la eutanasia cultural: no se les deja hablar, no se les deja actuar. Y exclusión de los jóvenes. El porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo, sin empleo, es muy alto, y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo.

¡Gracias Francisco por regalarnos tu vida y dejarnos una hermosa herencia!