La Paz se logra con el perdón y la reconciliación | Hno Cristóbal de Taizé

21

La Comunidad de Taizé es una comunidad monástica cristiana ecuménica, fundada en 1940 por el teólogo suizo Roger Schutz, conocido como Hermano Roger, en la localidad de TaizéFrancia, que continúa siendo su sede. Es reconocida mundialmente como un foco de ecumenismo. Hay pequeñas fraternidades de hermanos en los barrios pobres de Asia, América del Sur y del Norte y África. 

El hermano Cristóbal, polaco y residente en Brasil, estuvo de paso por Argentina. En un momento en donde la paz es difícil de lograr, conversamos sobre ese tema y se dieron otros más.

Hoy el mundo vive mucha falta de paz, no solamente por las guerras que hay en diferentes lugares, algunas aparecen más, otras aparecen menos, sino también falta de paz en nuestras comunidades, falta de paz en nuestro ámbito, en nuestros corazones, con un tejido social roto. Y la comunidad de Taizé tiene una propuesta muy linda. ¿Cuál es?

Hermano Cristóbal de Taizé

Nuestra comunidad se llama la comunidad ecuménica de Taizé. Ecumenismo es como convivir juntos en la misma casa, tierra, aunque seamos muy distintos. Ecuménico es como una búsqueda que los cristianos puedan conocerse, compartir, vivir juntos.

Pero nosotros en Taizé tenemos una mirada un poquito más allá, que es la reconciliación entre las iglesias distintas, pero sobre todo entre los pueblos, entre las generaciones jóvenes, mayores, entre los continentes distintos. Entonces esto es un milagro como funciona. Nosotros en Taizé acogemos sobre todo a los jóvenes muy distintos, que vienen de todos los continentes, de los países distintos, de las iglesias distintas, y ofrecemos un espacio seguro donde ellos se encuentran y pueden compartir. Y a partir de este compartir, nace la confianza, y con esta confianza se puede construir ecumenismo, reconciliación y hasta la paz.

La paz es el proceso posterior a la reconciliación. La paz necesita la justicia, no se puede imponer la paz. Pero la paz se puede buscar acercándose a las personas que son primero distintas de mí, y también personas que me han herido.

El fundador, el hermano Roger cuando era más joven, conocía al patriarca de Constantinopla, y él decía, son como los círculos concéntricos, son distintos unos de otros, pero al centro para nosotros es Cristo. Entonces, Cristo puede unir esta búsqueda ecuménica. Y después él decía, no importa quién estaba errado, reconciliemos primero. 

Y después, el proceso histórico, como hacer un paso. Sabemos que la otra persona me ha herido, pero voy a hacer un paso para acercarme y ver qué se puede hacer. De lejos es muy complicado, porque se percibe, la persona es tan distinta, tengo miedo del diferente.

Pero si me acerco un poquito más, voy a entender un poco más. Este va a llevar un poco más, hasta el otro se torna hermano.

¿Por qué crees que en este momento, al menos, lo que hemos vivido algunos años, o que hemos visto la historia, particularmente nos cuesta la paz?

Sí, sí, sí. Somos tan inquietos e inmediatistas, ¿no? Esto, la paz, el silencio nos perturba. Se intenta llenar este silencio de cosas, distintas. No tengo solución para encontrar esta paz. Pero, el encuentro del otro es, pienso, lo más importante.

De intentar ver otro como otro. Había un hermano que falleció él decía, la definición del amor es ver otro como otro, como distinto. Y hacer los pasos para acercarme.

¿Y en el caso de que el otro esté cerrado?

Bueno, yo hago los pasos, si él no se mueve, si yo hago un paso, estoy a un paso menos, o más cercano de otro, ¿no? Entonces la distancia disminuye aunque el otro no se mueva. Él puede verme, quizás, mejor. Y yo lo veo mejor. Entonces, es muy misterioso.

No sé cómo funciona. Pero cuando nos acercamos a otro, se puede ver más claro.

¿Y qué mensaje le trae Taizé al mundo de hoy? ¿Qué mensaje le entrega?

Nosotros no tenemos mensaje. Nosotros ofrecemos un espacio de escucha. Y este mensaje son los jóvenes que vienen a hacer un encuentro. Ellos, muchos de ellos dicen, mira, aquí se puede confiar.

El otro que no conocía, después de un encuentro con él, no me parece malo. Entonces, no somos nosotros que tenemos un mensaje. Pero las personas que tienen el coraje de tomar el riesgo de pasar tiempo con otros distintos, descubren este mensaje entre ellos.

Entonces, nosotros somos nada. Solamente un espacio, una posibilidad. Claro, un espacio de oración. Entonces, Dios, Jesús, el Espíritu Santo, que está soplando las heridas, se aproxima, se ve, se percibe mejor.

Hay un canto que a mí me gusta mucho. Dios es amor, atrévete a vivir por amor. Dios es amor, no hay por qué temer.

No hay por qué temer. Entonces, si esto vivenciamos, parece un poco más fácil.

Y si pudieras ponerle así como cuatro caminos, cuatro patas, cuatro columnas a la paz, ¿cuáles serían? Hablaste de la confianza, hablaste del encuentro.

Sí, sí. Estas dos, con certeza, también la justicia,  poner claro por qué no hay paz. Y la reconciliación

Porque esto es un lío muy grande. Y un proceso, El perdón, como nosotros vivimos, no es inmediato. Necesita como un soplo de Dios. Él me ha herido, pero es tan difícil vivir sin perdonar a otro que voy a intentar. No se sabe nunca si otro va a aceptar el perdón. No se sabe, pero no hay otro modo que hacer este paso, de pedir perdón. Entonces una paciencia, paciencia, paciencia con esa confianza que sí, vamos a lograr.

Últimas palabras, ¿qué quieres decir? Que no te haya preguntado o que te resuenan en el corazón.

El otro, el diferente, no es problema. El diferente es la riqueza, acercándome al diferente puedo tener una vida mejor.

Pero el diferente es una fuente de riqueza, de cosas nuevas, de la vida que fluye del diferente.

¡Muchas gracias Cristóbal!