Conversatorio | El deporte como camino hacia la paz social

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EL DEPORTE COMO CAMINO HACIA LA PAZ SOCIAL: REFERENTES DEBATIERON SOBRE EL ROL DE LOS CLUBES Y LA EDUCACIÓN EN LA ARGENTINA DE HOY

En un contexto marcado por la efervescencia del Mundial de fútbol y la necesidad de tender puentes en una sociedad fragmentada, se llevó a cabo el conversatorio virtual «El deporte como vocación, valores, encuentro y fraternidad». El encuentro, moderado por la periodista Silvina Oranges, reunió a destacados referentes de la academia, el sector empresarial, el compromiso comunitario y el deporte de alto rendimiento para reflexionar sobre el impacto social de las disciplinas físicas en el país.

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La apertura institucional estuvo a cargo de Fernando Brugaletta, responsable de la subcomisión de Paz y Deporte de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, quien enmarcó la jornada en sintonía con las intenciones de oración del Papa León XIV para este año 2026. Por su parte, Monseñor Dante Braida, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Obispo de La Rioja, invitó a mirar el fenómeno mundialista como un espejo para la vida nacional:

«En estos días el paisaje cotidiano se viste del color de nuestra bandera… Nos tornamos un poco más comunicativos y todos tenemos el mismo sueño, ¿no? Ojalá logremos la cuarta copa. Sin embargo, también constatamos en nuestro país que son frecuentes las grietas, las fragmentaciones, las confrontaciones… El deporte tiene muchos valores que si los aplicamos a la vida social nos pueden llenar también de esperanza para todos».

En esa misma línea, Ayelén Tomasini, presidenta de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, destacó el valor de las canchas como una «gimnasia social» para «moderar pasiones, para encontrar en el otro un adversario ocasional y no un enemigo permanente».

El «qué te pasó» y la pedagogía del sentido

Uno de los puntos más altos del debate llegó con la intervención de José María del Corral, director mundial de Scholas Occurrentes y estrecho colaborador del Papa Francisco. Del Corral apeló a la memoria institucional al recordar cuando el Sumo Pontífice lanzó la fundación entregándoles una «pelota de trapo» a Lionel Messi y Gianluigi Buffon, priorizando los valores originarios por sobre el negocio.

El pedagogo cuestionó con dureza las lógicas educativas actuales que intentan invisibilizar las problemáticas juveniles e insistió en la necesidad de implementar metodologías basadas en escuchar, crear y celebrar:

«La adicción es la falta de palabra, lo dice el propio término. ¿Qué pasa si nosotros no logramos a través de nuestro proceso educativo que el chico se pueda conectar con lo que le pasa…? Nuestro problema me parece que a veces las cosas se atomizan… Estamos educando sin sentido y una educación que no genera sentido genera adicciones y violencia».

A modo de ejemplo sobre el impacto positivo de estos procesos, compartió el éxito de la escuela gratuita de «Surf y Pensamiento» en Mar del Plata, la cual logró revertir significativamente los niveles de deserción escolar en la región.

La trinchera comunitaria: Capilla, Colegio y Club

Desde el trabajo territorial en los barrios populares, Juan Manuel Gauna, director de la Unión de Clubes Parroquiales, expuso el modelo preventivo de las «Tres C» (Capilla, Colegio y Club) como la principal barrera contra lo que denominó las «3 C de la muerte: la cárcel, la calle y el cementerio». Gauna describió al deporte como una herramienta de acceso a derechos básicos y contención frente al avance de flagelos sociales:

«El deporte funciona como excusa, como herramienta fundante para poder abrazar la vida de los niños, de las niñas y de toda la familia… En los barrios donde no hay vida hay muerte, donde no hay comunidad organizada hay narcotráfico. Y esa es una realidad concreta que existe en nuestros pibes… Hoy tenemos en materia de adicción un nuevo flagelo, una nueva problemática relacionada al deporte como son las apuestas online y la ludopatía».

Al respecto, enfatizó que la respuesta no puede ser aislada sino interdisciplinaria, exigiendo además políticas públicas estructurales que trasciendan la simple voluntariedad y el romanticismo de los clubes de barrio.

La escuela de la vida y el alto rendimiento

El panel contó con valiosos testimonios de figuras que llevaron la bandera argentina a lo más alto. Mercedes Paz, extenista profesional y empresaria, definió al deporte como una «universidad de vida» donde se asimilan hábitos para siempre:

«El deporte te enseña jugando, que es lo más lindo… aprender de la derrota, tener paciencia. Hoy muchas veces los jóvenes quieren hacer algo inmediato, no tienen esa perseverancia, se desilusionan ante el segundo o el tercer fracaso… Yo creo tanto en la cabeza y en la mente que siempre digo: si nosotros aprendiéramos a que nos guste nuestra obligación, nuestra entrega sería totalmente distinta».

A su turno, la ex Leona Jorgelina Rimoldi puntualizó el valor de la unión colectiva por sobre las individualidades en pos de un objetivo común. Rimoldi, quien actualmente se desempeña como entrenadora, destacó que la disciplina enseña a convivir con la frustración en tiempos donde los jóvenes pretenden la inmediatez:

«La derrota en sí también es buena. ¿Por qué? Porque tenés que ver las cosas en que te equivocaste para mejorarlas. Ese crecimiento te da un salto de calidad… Si no me sale una, tengo que tener la mentalidad y el cambio rápido para crecer y mejorarlo. Todos esos valores que ven los chicos cuando hacés un deporte, después lo transmitís a los más chiquitos».

Ambas deportistas coincidieron, además, en cómo la fe y los valores familiares operaron como un soporte indispensable a lo largo de sus exigentes carreras profesionales.

Hacia una misión compartida

En el cierre del encuentro, Fernando Brugaletta anunció formalmente la convocatoria para el Retiro Nacional «Paz, deporte y fraternidad», proyectado para finales de este año 2026. Este espacio buscará reunir a líderes, dirigentes, educadores y agentes pastorales con el objetivo de traducir las reflexiones del conversatorio en compromisos comunitarios y acciones concretas en favor del bien común.

Finalmente, Monseñor Braida clausuró la jornada retomando la parábola evangélica de los talentos y aportando su propia experiencia como un apasionado futbolista desde los cinco años. El obispo concluyó que, tanto en las canchas de barrio como en las estructuras del alto rendimiento, el deporte tiene la capacidad única de generar vínculos humanos profundos y transformar realidades, consolidándose como un pilar imprescindible para la reconstrucción social del país.