La Revolución de la Participación | Homilía de Monseñor Braida, Presidente de CEPAS, el 25 de mayo de 2026

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Te Deum 25 de mayo de 2026   –  Homilía de mons. Dante Braida en Iglesia Catedral y santuario San Nicolás de Bari

 

LA REVOLUCIÓN DE LA PARTICIPACIÓN

Estamos reunidos en este espacio de oración para dar gracias por nuestra querida Patria, por quienes la fundaron, por quienes le dieron vida a lo largo de la historia y por quienes hoy la integramos.

Reunidos también para suplicar a Dios por nuestro pueblo y en particular por sus autoridades. Reunidos para suplicarle que nos dé la sabiduría necesaria para discernir el tiempo presente y la fortaleza para dar la construcción del bien común.

El Apóstol Pablo, en la primera lectura que escuchamos, nos iluminaba diciendo que el Espíritu Santo obra entre nosotros otorgando diversidad de dones, diversidad de ministerios, diversidad de actividades, pero es al mismo tiempo el que nos conduce a la unidad, a trabajar por el Bien Común.

Para crecer como Nación es necesario reconocer esa valiosa diversidad de talentos que hay en nuestro pueblo y alentar a trabajar todos por el Bien Común. Trabajar juntos para que todos tengamos los bienes y las condiciones necesarias para el desarrollo de una vida digna.

Como en aquel Mayo de 1810, el pueblo hoy tiene que participar más de la construcción de la ciudad, de la provincia y de la patria que habitamos.

Podríamos decir que necesitamos alentar una revolución de la participación ciudadana donde todos seamos protagonistas del desarrollo de la sociedad.

Si no hay una participación genuina y amplia, si no hay procesos de diálogo transparente entre todos los actores sociales, particularmente en los dirigentes, y si esos procesos no incluyen a aquellos que piensan distinto, será difícil salir adelante.

El Espíritu Santo que otorga la diversidad de talentos y servicios es el que nos alienta siempre a la unidad y nos capacita para superar toda división y enemistad.

Es muy clara esa imagen del Cuerpo que usa san Pablo para que podamos comprender la importancia de trabajar por la unidad buscando complementar lo diverso superando todo lo que nos separa.

Como nos decía el papa Francisco: “la Unidad es superior al Conflicto”. No podemos acostumbrarnos a las grietas, a las descalificaciones permanente entre quienes tienen visiones distintas. El Bien Común siempre será un horizonte que nos une. Buscar el bien del pueblo, en particular de los más postergados, tiene que ser una meta que nos una y nos lleve a deponer los propios intereses para caminar y construir con otros.

Jesús en el Evangelio nos presentaba el fundamento de la convivencia social: el amor. Un amor incondicional y profundamente solidario que incluye a todos, también al enemigo. Nos decía: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman… Dale a todo el que te pida y al que tome lo tuyo no se lo reclames… Hagan por los demás lo que quieren los hombres hagan por ustedes.”

Para enfrentar los desafíos de este tiempo necesitamos dar la vida por superar conflictos y por alentar una amplia participación de los habitantes de nuestra patria.

El desarrollo integral y sustentable necesita de la escucha atenta y amplia del pueblo. Necesita de sus aportes en propuestas y modos de realización. Requiere una particular atención y participación de las nuevas generaciones.

También para enfrentar los problemas que destruyen el tejido social como ser la expansión del juego que deriva en muchos en la ludopatía, la expansión del narcotráfico, el crecimiento de la pobreza, hace falta una mayor organización social y participación coordinada de todas las instituciones sociales.

Los que tenemos una responsabilidad en la conducción de los destinos del pueblo, estamos llamados a ser los primeros en propiciar el diálogo social y la participación ciudadana en vistas de su desarrollo integral.

Mons. Angelelli y sus compañeros mártires, en un momento tan oscuro de la historia de nuestra Patria, por seguir este camino de amor incondicional que nos propone el evangelio, dieron la vida por su pueblo. Que al recordarlos de modo especial en este año del 50 aniversario de sus martirios, Ellos y el ejemplo tierno y valiente de nuestra madre al Virgen nos animen a recorrer ese mismo camino. Así sea.