Fuente: Evangelina Himitian en La Nación
Aunque están prohibidas para menores de 18 años, 24% de los chicos admite que alguna vez ya jugó; días clave por el inicio del torneo de fútbol
La preocupación de Julieta F., madre de tres hijos, dos de ellos adolescentes de 15 y 17 años, no es menor de cara al Mundial. La escena que presenció la última vez que los amigos de sus hijos fueron a su casa a ver un partido la dejó intranquila. El partido corría, pero casi nadie miraba la televisión. Cada uno estaba con su celular. En jueguitos, en TikTok, creyó. Pensó que era un signo de época, de una generación a la que los 90 minutos de un partido le resultan eternos. Solo unos días más tarde se dio cuenta de que, en realidad, muchos de ellos habían estado apostando online. Ver el partido era lo de menos. Cada uno jugaba su propio juego. “Me da mucho miedo lo que se va a vivir en este Mundial. Nosotros hablamos con nuestros hijos y nos sirvió para abordar el tema”, dice Julieta, que tiene 39 años y vive en Belgrano. “Pero ahora, con partidos todos los días, no sé qué va a pasar”, apunta.
No es la única que vive esta inquietud. Distintos especialistas que vienen trabajando la adicción al juego y la ludopatía en adolescentes están muy preocupados por lo que se va a vivir en los próximos días, tras la inauguración esta tarde de la Copa del Mundo. “Va a ser un caldo de cultivo muy propicio para las apuestas. A los padres les pedimos que estén muy atentos y a los chicos, si ya tuvieron problemas con el juego o si no quieren tenerlos, que eviten esas situaciones de juntarse con otros en las que todos se dedican a apostar”, advierte Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía y tecnoadicciones, directora de Lazos en Juego.
Hay que recordar que hoy las apuestas para los menores de edad son ilegales, es decir, que no son autorizadas en los sitios legales y registrados. Sin embargo, son muy frecuentes, ya que se canalizan a sitios no autorizados pero que proliferan en las redes sociales desde hace más de tres años. Las estadísticas de apuesta online preocupan. Unicef Argentina y Unesco presentaron el año pasado el estudio “Kids Online Argentina”, en el que se consultó a unos 5900 niñas, niños y adolescentes del país. El 24% de las y los adolescentes de entre 12 y 17 años ya apostó “alguna vez” en línea. Entre los que tienen entre 9 a 17 años, más del 60% dijo que conoce a alguien que apostó dinero online. “No se trata de un consumo aislado, sino de una práctica masiva que avanza con rapidez y pone en riesgo derechos básicos”, señala el trabajo.
Otro estudio realizado por el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina sobre 11.000 estudiantes secundarios de 16 provincias, en diciembre de 2025, confirma que seis de cada diez chicos argentinos están expuestos a las apuestas y que el 16% apostó alguna vez. De ellos, el 83% lo hace desde el celular.
“Unos meses después del Mundial de Qatar, empezaron a aparecer en los consultorios pacientes muy jóvenes, a partir de los 11 años, con sus padres, con problemas de apuestas deportivas. Llegaban al tratamiento con ludopatía, con deudas, con préstamos contraídos, los padres que no entendían cómo había pasado. Algunos de estos pacientes siguen en tratamiento, siguen pagando deudas; otros ya fueron dados de alta. Ahora empezó un nuevo Mundial. En estos cuatro años, lejos de ordenar, legislar y regular es todo lo contrario. Las apuestas están en el centro de la escena. Quienes trabajamos en ludopatía, vemos que en este Mundial lo que va a pasar es que muchos adolescentes van a empezar a apostar, porque es muy fácil. Por otro lado, cada vez son más los chicos que dicen que se aburren si miran fútbol y no apuestan. Sienten que están perdiendo una oportunidad”, explica Blanca.
Munir Bracco es sacerdote y vocero del Arzobispado de Córdoba. Hace ocho meses, cuando la Cámara de Diputados aprobó la ley de prevención de la ludopatía y regulación de apuestas en línea, fue una de las voces que resonaron. Esa ley espera la sanción definitiva en el Senado y podría perder estado parlamentario el año que viene. Además, a fines de mayo se sumó un proyecto de ley que presentó el gobierno nacional contra la ludopatía, que fue girado a comisiones pero todavía no se trató. El nuevo texto pone el foco en el juego clandestino y en el acceso de menores de edad a las plataformas, algo que la legislación vigente ya prohíbe, y propone endurecer penas contra operadores clandestinos. No prohíbe, como pedía la oposición, la publicidad, los bonos de bienvenida ni vínculos entre casas de apuestas y clubes de fútbol, o las promociones para captar nuevos usuarios. Algunas de esas restricciones sí están incluidas en el texto aprobado en Diputados.
“Los chicos ya no disfrutan del fútbol: viven pendientes de si es gol, palo, tarjeta amarilla, roja o un penal, para ver cuánto ganan. Se está destruyendo incluso la cultura deportiva de los Campeones del Mundo”, dijo en el Senado Bracco, en representación del Arzobispado de Córdoba.
La preocupación no es menor, agrega en diálogo con LA NACION. “Del Mundial pasado a ahora, el crecimiento de las apuestas y la ludopatía es exponencial. Por otra parte, se habla en los medios de que no hay un fervor futbolero, una algarabía como otros años porque empieza el Mundial. En cambio, el fervor por las apuestas está a tope y parece estar reemplazando la pasión del futbol. Van a estallar situaciones de salud mental de muchos chicos. Hace poquito vino a hablar una familia muy preocupada por la cercanía del Mundial porque tiene no uno, sino dos miembros con problemas de ludopatía. En estos años, hemos visto casos muy graves. Una familia que tuvo que vender el campo por las apuestas de un hijo menor; otros que cuando se dieron cuenta el hijo ya estaba siendo amenazado, pidió dinero prestado y ya no sabía cómo salir de esa situación”, cuenta Bracco.










