Monseñor Braida | Esta sociedad de consumo está produciendo hombres masa, esclavos de muchas cosas, frustrados, despersonalizados y no hombres como quiere Dios

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Fuente: www.diocesislarioja.com.ar

El 5 de julio de 2026 se celebró como todos los años en La Rioja la Fiesta de invierno de San Nicolás. 

El Obispo y Presidente de Pastoral Social, Monseñor Dante Braida, en su mensaje usando frases del Beato Mártir Monseñor Angelelli hizo un importante llamando al bien común, a vivir el Evangelio denunciando lo que, como Hijos de Dios, no nos plenifica. 

Monseñor Braida en la Procesión de San Nicolás con el Báculo que perteneció a Monseñor Angelelli

Compartimos párrafos de su mensaje:

Vivimos esta fiesta y el marco del 50 aniversario de los martirios de nuestros beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. Muertes que fueron precedidas unos días antes por la de cinco hermanos Palotinos, en la Iglesia de san Patricio en Buenos Aires. Ayer justamente se conmemoraron los 50 años de esa masacre. Tanto nuestros beatos Mártires como San Nicolás vivieron en santidad por seguir a Jesucristo, por encontrar en Él a aquel que les dio sentido a sus vidas y las colmó de felicidad aun en medio de dificultades y persecuciones.

En esta hora difícil y decisiva, –decía mons. Angelelli en la Fiesta de 1976, un mes antes de su martirio- nos hace falta a todos la fortaleza del Espíritu Santo que habita en nosotros para que las CRISIS no nos asusten, para que las TENTACIONES no nos desequilibren, para que los RIESGOS no nos paralicen. Esperamos del Espíritu Santo la fortaleza que nos asegura la esperanza…

Sentimos la necesidad de orar por nosotros mismos, por nuestras familias, por los que están sufriendo mucho, por nuestra Provincia, por esta Iglesia Diocesana, por la Patria. Oramos por nuestra Patria para que la sangre derramada con generosidad y heroísmo se convierta en ofrenda SUPLICANTE ante nuestro Padre Dios y podamos lograr la verdadera y ansiada paz.”[1]

Qué alentadoras y llenas de esperanzas estas palabras. Hoy también, en medio de las dificultades de este tiempo sentimos la necesidad de volver a Dios, la necesidad de ese silencio interior para escucharlo en su Palabra, en la voz de nuestra conciencia y en nuestros hermanos, especialmente los que más mal la están pasando. Escuchar para responder con más solidaridad y compromiso con los demás.

Uno de los temas que tenemos que discernir particularmente en estos tiempos y que nos preocupa por su crecimiento es el de la ludopatía. Las apuestas crecen cada día y afectan sobre todo a adolescentes y jóvenes sin que haya un verdadero control de la situación. Esta realidad con el Mundial de futbol se ha potenciado aún más. Es el mundial de las apuestas, se dice. En una encuesta de la Cruz Roja de este año señala que el 83 % de los adolescentes que apuesta utiliza billeteras virtuales, 6 de cada 10 no distingue si las plataformas son legales o ileales, y la mayoría accede a las apuestas por la influencia de la publicidad. Al drama de esta adicción se suma el de los endeudamientos que lleva situaciones límites.

Ya hace más de 50 años mons. Angelelli advertía sobre este tema, ante la instalación de una Casas de Juegos en esta Ciudad. Decía: “si queremos construir una Rioja nueva, moralmente sana y que prepare una juventud que sea capaz de hacer una sociedad nueva y distinta de la que tenemos, no es ciertamente ése el camino del progreso que hay que buscar; más bien allí encontraremos el de una sociedad que se embellece elegantemente con todos los adelantos de la técnica moderna, mientras seguirá produciendo, en esta sociedad de consumo, hombres masa, hombres esclavos de muchas cosas, hombres frustrados, hombres despersonalizados y no hombres como quiere Dios…; por eso, fraternalmente advertimos a los responsables de la comunidad, a los padres, a los educadores, que por ahí no se construye nada sólido; La Rioja necesita muchas obras, necesita modernizarse, tener los adelantos de la técnica y de la ciencia, pero que su precio no sea la postración moral de nuestra juventud y de nuestras familias.”[1]

Hoy, estas Casas de Juego se han multiplicado, aquí cerca, alrededor de esta misma plaza, cerca de escuelas, lugares de trabajo, de las Iglesias. Esto se complica aún más si se considera que cada celular puede transformarse en un Casino.

Invito a que en cada familia se pueda hablar mas del tema, también en los colegios y en las catequesis. Que podamos como autoridades hacer mucho más para poner límites y acompañar procesos de cambio.

Al mismo tiempo aliento que podamos ayudar hacer de nuestras comunidades espacios de mayor contención que favorezcan la participación de adolescentes y jóvenes, de mayor acompañamiento de las familias. Donde se ofrezcan muchas alternativas para un desarrollo integral de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Sin duda hay muchas situaciones que nos interpelan y que tienen que ser objeto de un mayor diálogo eclesial y social, de un discernimiento comunitario que nos permita promover un desarrollo que implique un crecimiento de todos: ¿cómo fortalecer las instituciones intermedias con una mayor participación ciudadana? ¿Cómo ampliar la matriz productiva que permita diversificar las fuentes de trabajo? ¿Cómo ayudar a reconstruir el tejido social superando grietas y divisiones?

Para ayudarnos a comprender el tiempo que vivimos como humanidad con tantos cambios que nos afectan, hace unos días, el papa León XIV nos ha dado una Carta encíclica: Magnifica Humanitas.[2]

Allí nos anima a asumir estos cambios buscando poner siempre al ser humando en el centro. Nos dice que esos cambios son genuinos y válidos si promueven el desarrollo integral de la persona humana.

Nos dice el papa León que asistimos hoy a transformaciones profundas que interrogan el sentido de nuestro paso por el mundo. El desafío no es oponerse a estos cambios, sino animarnos a asumirlos con un discernimiento ético y valiente.

Los cambios actuales, por más vertiginosos que sean, solo son válidos y legítimos si promueven el desarrollo integral de la persona humana. Esto significa que el progreso no puede reducirse al ámbito económico o a la pura innovación técnica. El desarrollo verdaderamente humano sitúa siempre a las personas en el centro, por encima de la acumulación de riquezas o de los algoritmos.

Una tecnología o transformación es válida y verdaderamente constructiva cuando salvaguarda la dignidad inalienable del ser humano, protege a la persona vulnerable y al ambiente, y fomenta una calidad de vida que abarca todas las dimensiones de la persona humana: físicas, espirituales, culturales y sociales. El verdadero progreso no nos fragmenta ni nos sustituye; nos invita a ser constructores de lo común, midiendo siempre el éxito de nuestras acciones por el respeto a la vida y el bien común.

Para finalizar queridos peregrinos, estamos viviendo todo un año dedicado a los beatos Mártires riojanos, mons. Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. Ahora estamos a las puertas de conmemorarlos especialmente en estos meses de julio y agosto con diferentes celebraciones y actividades a desarrollarse en Chamical, Punta de los Llanos, Sañogasta y la ciudad de La Rioja. Los invito a que tengan presente el Programa que se ha preparado y puedan participar buscando juntos beber de la fuente de vida que son sus testimonios. Tenemos noticias de que vendrán numerosos peregrinos de otras provincias y también de otros países. Tenemos que prepararnos para recibirlos. Hay una Comisión trabajando en distintos aspectos, coordinando con los municipios respectivos, con áreas de la Provincia y otras personas e instituciones que gentilmente se sumaron.

Que sea un tiempo provechoso para caminar juntos y crecer juntos, siguiendo las huellas de Jesucristo inspirados en el testimonio de los mártires.

Monseñor Dante Braida

Obispo de La Rioja

Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

5 de julio de 2026

[1] Angelelli: homilía radial del 16 de mayo de 1971

[2] Cf. León XIV. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

 

[1] Angelelli E.: Mensaje en la Fiesta de invierno de San Nicolás. La Rioja, 4 julio 1976.